Lo siento por tardar tanto en subir, estuve con los finales y me olvide un poco de la novela. Ya se que no es excusa porque ya estamos de vacaciones, pero no se como seguirla. Ahora mismo mi cabeza no sabe como seguir, asi que la voy a cancelar temporalmente, a parte no tengo mucho comentarios que me ayuden a seguir, aunque hay tres excepciones que si que me han ayudado mucho con su apoyo Rachel, Sara y Ann :) Os quiero chicas y gracias por el apoyo. Aunque no se si leereis esto, porque como hace tanto que ya no subo, supongo que habreis dejado de leerla.
Otra cosa voy a empezar otra novela a ver si tengo más suerte que con esta, pero cuando tenga inspiracion seguire con esta. Es para quien le interesara. En un par de días pondre aquí el link de la nove nueva.
Gracias por leer :)
Una historia de tantas
miércoles, 10 de julio de 2013
sábado, 18 de mayo de 2013
Capítulo 7
Después de
darle un beso en la mejilla, acompañados de varias lagrimas que caían por mis
mejillas, me levanté de la cama. Le miré por última vez antes de salir, y
cuando estaba dando mi primer paso, note un roce en mi mano, como si me
intentaran agarrar, pero sin fuerzas. Entonces me giré y vi como una mano me
rozaba y escuché un susurro casi inaudible. Era Ulises, que estaba diciendo
algo. Me acerqué más para ver si podía oír lo que estaba diciendo. Me estaba
llamando, para que no me fuera. Apenas podía pronunciar las palabras. Me agarró
la mano con un poco más de fuerza. Yo volvía a estar sentada en la cama a su
lado. Estaba emocionada y se me empezaron a saltar las lágrimas poco a poco. Sentía
como si todo volviera a tener sentido en esta vida, sabía que sin él no podía
estar, sin él no podía vivir. Empezó a abrir los ojos lentamente, y cuando más o
menos los tenía abiertos, pronunció mi nombre una vez más. Pero toda la
felicidad que había aparecido cuando había pronunciado mi nombre agarrándome la
mano, desapareció en un par de segundos, cuando los ojos se le cerraron y se le
acabó la fuerza en la mano y me soltó poco a poco hasta que la mano no tenía
nada de fuerza. Entonces me empecé a poner nerviosa. A cada segundo que pasaba
me ponía peor y más nerviosa. Me puse a llorar cada vez más y más fuerte y
desconsoladamente. Y de la impotencia que tenía en ese instante, me puse a
moverle y a decirle que se despertara, pero de lo nerviosa que estaba se me fue
de las manos. Me puse a llorar desconsoladamente y le gritaba para que se
despertara.
Narra
Ariadna.
Estábamos
todos en la sala de espera, esperando que Valeria a ver si ella conseguía que
Ulises se despertara, o reaccionara de alguna manera, moviéndose, o hablando
aunque fueran palabras sueltas. Algo que nos indicara que estaba mejor. Todos
estábamos preocupadísimos porque no queríamos que le pasara nada. Él siempre
había sido el fuerte en estos casos, el que nos conseguía sacar una sonrisa
cuando todo parecía perdido. Era el fuerte del grupo, y ahora sin él a nuestro
lado, esto se estaba haciendo realmente difícil, porque no había nadie para
animarnos, para decirnos que todo iba a salir bien, que no teníamos que
preocuparnos.
Y de
repente, escuchamos unos ruidos en la habitación de Ulises. Al principio no les
dimos importancia, eran como susurros, pero poco a poco se fueron haciendo más
fuertes y más intensos. De susurros pasaron a ser palabras más fuertes y cada
vez eran más y más fuertes, hasta que se convirtieron en gritos que se hacían
cada vez más y más intensos. Todos empezamos a preocuparnos por lo que podía
estar pasando en la habitación. Nos daba miedo que le pudiera estar
ocurriendo algo malo a Ulises, pero
ninguno se atrevía a entrar. En esos momentos el valor lo habíamos perdido
completamente. Todos empezamos a mirarnos, estábamos muy nerviosos, nadie se
atrevía a entrar, pero sabíamos que alguien lo tenía que hacer y pronto. Mire a
todos uno por uno, y cuando posé mi mirada en Roc, nuestras miradas
coincidieron. No hacían falta palabras para entendernos en ese momento, así que
vino hasta donde yo estaba, me cogió de la mano y los dos nos armamos de valor,
el poco que nos quedaba, y entramos en la habitación.
Nada más
encontrar, nos quedamos totalmente paralizados. Valeria estaba zarandeando a
Ulises y gritándole que se despertara. Estaba llorando, mucho. Después de
nuestros segundo se sock, fuimos corriendo hacia Valeria y la apartamos de
Ulises. Roc la cogió por la cintura y la separó de él y yo deposite a Ulises en la cama. Después de
acostarle, me dirigí hacia Val y Roc. Val estaba llorando muchísimo, entonces
entre Roc y yo, la dimos un fuerte abrazo para que se tranquilizara un poco, y
aunque le costo un poco al principio, poco a poco se fue tranquilizando, hasta
que dejo de llorar. Decidimos sentarnos en el sofá que había en la habitación y
que nos contara lo que había pasado para que se hubiera puesto así.
Ari: Val, ya que estas más tranquila, ¿nos
puedes contar que ha pasado para que te pusieras así?
Val: Pues, a ver, a lo mejor no me creéis,
pero lo que os voy a contar es lo que ha pasado, sé que cuando lo escuchéis va
ha parecer una tontería, pero es la verdad.
Roc: Val, tu cuéntanos, porque nosotros
te vamos a creer.
Ari: Es verdad Val, nunca nos has
mentido, ¿por qué lo ibas a hacer ahora?
Val: Vale. A ver, yo entre en la
habitación y cuando Roc se salió, yo me quede hablando con Ulises, intentando
que despertara o que reaccionara de
alguna forma y cuando ya me iba a ir de la habitación, una mano me agarro y
susurraba mi nombre una voz muy débil. Entonces me di la vuelta y me le encontré despierto, con los ojos
entrecerrados, pero me agarraba y susurraba mi nombre. Y claro, yo me emocioné
muchísimo y estaba muy contenta, pero de repente…
Valeria no
podía seguir hablando, se la habían nublado totalmente los ojos y la voz le
salía entrecortada, hasta un punto que no podía pronunciar palabra. Decidí
abrazarla, porque sabía que con eso siempre se calmaba aunque fuera un poco, lo
suficiente para que pudiera seguir contándonos la historia. Al cabo de varios
minutos lo conseguí. Valeria se había tranquilizado, así que siguió
contándonos.
Val: A ver, ¿por dónde estaba?
Roc: Te llegabas por cuando se había medio
despertado, pero paso algo.
Val: Si. Pues de repente cuando yo creía
que ya estaba fuera de peligro y que le iba a pasar nada, empezó a perder la
fuerza al hablar. Se le cerraron los ojos, la voz se le apagó y la mano con la
que sujetaba la mía fue perdiendo fuerza hasta que sin fuerza cayó en la cama.
A Valeria la
costaba seguir hablando, pero hizo un esfuerzo y prosiguió con la historia de
Ulises.
Val: Yo me puse muy nerviosa, primero
empecé moviéndole un poco, suavemente y susurrándole que se despertara, pero
poco a poco los nervios se apoderaron de mí y perdí el control. Empecé a
gritarle y a zarandearle bruscamente. Pero no era yo, eran mis nervios los que
actuaban por mí.
Note como
mientras nos lo contaba se la escapaba alguna lagrima, pero no le dio
importancia y consiguió terminar
Ari: Val, no te preocupes por eso, no eras
tú, es normal que pasara esto. Yo se que le quieres y no quieres perderle.
Roc: Eso. Pero lo que hay que hacer ahora
es ir a avisar a un médico y contarle lo que ha pasado.
Val: Roc, yo no me siento con muchas
ganas de contarlo otra vez, no creo que tenga fuerzas.
Cada vez
inundaban más y más lágrimas los ojos marrones de Valeria.
Ari: Tranquila Val, tu salte afuera a
tomar un poco el aire y te despejas. Y mientras Roc y yo hablamos con los
médicos y les contamos lo que tú nos has contado.
Val: Ari, muchas gracias, enserio.
Nos dimos un
abrazo y salimos de la habitación los tres a la vez. Valeria se dirigió a las
puertas de salida, en cambio Roc y yo fuimos a buscar al médico para contarle
todo lo sucedido apenas unos minutos.
Narra Roc.
Me dirigí
con Ari a buscar a un médico. Tras estar buscando unos minutos, lo encontramos
y le explicamos lo sucedido. Después de explicárselo, fuimos a la habitación
para que el doctor pudiera examinar a Ulises. Tras examinarlo cuidadosamente,
nos dijo que había dos noticias, una buena y una mala. La buena era que estaba
bien que hubiera reaccionado, eso significaba que no había daños cerebrales. La
mala era que se iba a tener que quedar un tiempo para seguir haciéndole pruebas
y para que despertara y que todo estuviera bien. Nos dijo que empezarían con
las pruebas en ese momento, así que le dimos las gracias y salimos de la habitación,
para ir con los demás que seguían en la sala de espera.
Nada más
llegar a la sala de espera, se levantaron todos y vinieron corriendo hacia
nosotros preguntando que como estaba Ulises. Estaban un poco alterados así que
primero les dijimos que se tranquilizaran y después les contamos todo lo que
había pasado, primero lo de Valeria y luego lo que nos dijo el doctor. Tras
habérselo contado, todos parecieron un poco más calmados. Estábamos todos muy
cansados y queríamos irnos a casa a descansar un poco, pero no queríamos dejar
a Ulises solo en el hospital por si pasaba algo, así que decidimos hacer dos grupos. Alan, Bruno, Roc, Katia y
yo decidimos quedarnos en el hospital para que los demás fueran a casa a
descansar un poco, así que Camila, Benja, Hugo, Val, Cintia, Iris, Daniela y
Amy fueron todos a casa de Daniela que era la que más cerca estaba del
hospital.
Narra
Daniela.
Los ocho nos
fuimos camino a mi casa que era la que más cerca estaba del hospital. Antes de
irnos del hospital hable con Ariadna para que nos tuviera informados si pasaba
algo.
Por el
camino decidimos para a comprar algo para comer ya que era la hora de cenar,
así que paramos en un supermercado que había cerca del hospital. Tras haber
comprado unas pizzas y unas bolsas de patatas, fuimos directos a mi casa. Una
vez allí, Iris, Cintia, Camila y Benja me ayudaron a preparar la cena. Mientras
tanto en el salón estaban Amy y Hugo, como no, los dos juntitos, hablando de
sus cosas. Busque con la mirada a Val, pero no la encontraba por ningún lado.
Decidí preguntarles a Amy y a Hugo que si sabían donde se había metido, porque
te una cosa estaba segura y esa cosa era que Val estaba en la casa.
Dani: Chicos, ¿sabéis donde esta Valeria?
Hugo: La vi entrar, porque iba delante de
mí, aunque iba muy callada la verdad. Supongo que estaría cansada.- se encoge
de hombros-
Dani: Gracias Hugo. Y tu amy, ¿la has visto
después de entrar en la casa?
Amy: Si, creo oírla decir que iba al baño
pero de eso ya hace un buen rato, por lo menos 10 minutos. Me extraña que no
haya salido de allí.
Dani: Muchas gracias Amy.
Y preocupada
se dirige al baño. Cuando está llegando a la puerta empieza a escuchar unos
sollozos que provienen del propio cuarto de baño. Llama a la puerta y de
repente los sollozos paran, pero nadie contesta. Vuelve a insistir golpeando la
puerta con los nudillos, pero nada. Decide hablar a su amiga que esta en el
baño.
Dani: Val, cariño, soy Dani, ábreme por
favor.
Val: No.
Dani: Pero, ¿por qué?
Val: No quiero hablar con nadie ni que
nadie me vea.
Dani: Si no sales, los demás van empezar a preocuparse y van a venir a ver qué
pasa y eso sería peor.
Val: Mejor te
dejo pasar, porque no quiero salir.
Valeria
quito el pestillo de la puerta para que pudiera entrar. Entre y me la encontré
sentada en el suelo con la cabeza entre las rodillas para que no la viera la
cara. Me senté a su lado y la di un abrazo, y cuando ya estaba más calmada me
conto que estaba así por Ulises, porque no quería que le pasara nada. Yo la
dije que recordara lo que nos había dicho el médico, que ya estaba fuera de
peligro. Ella lo recordó y saco una media sonrisa, con eso me bastaba. Sabía
que esta situación era muy difícil para ella. De repente, escuchamos un grito
que provenía de la cocina diciéndonos que la cena ya estaba que fuéramos a
cenar, y eso es lo que hicimos, pero antes Val se lavo un poco la cara para que
no se la notara que había estado llorando.
Narra Hugo.
Cenamos
todos juntos. Los chicos para que estuviéramos mejor intentaron hacernos reír
todo lo posible y gracias a eso la cena se hizo más amena. Cuando lo teníamos
todo recogido nos tumbamos un rato en el sofá a descansar que nos hacía falta,
porque después tendríamos que ir a relevar a Bruno, Roc, Alan, Katia y Ari.
Decidimos poner una película para no tener que pensar mucho en Ulises. Dejamos
que decidiera Val que era la que más afectada estaba por el tema. Eligio una
que se llamaba “La última canción” que era de amor. Justo cuando nos llegábamos
por la mitad de la película, en la parte más interesante empezó a sonar
“Pursuit of Happiness” ese era el móvil de Hugo. La llamada era de Alan. Hugo
lo cogió lo más rápido posible y descolgó.
Hugo: ¿Si?
Alan: Hugo, ¿sigues con todos en casa de
Dani?
Hugo: Si, ¿por?, ¿pasa algo?
Alan: Bueno, es que, el doctor acaba de
salir de la habitación de Bruno con las pruebas y nos ha dicho…
A Alan le
temblaba cada vez más la voz.
Hugo: Alan, dime. ¿No le habrá pasado nada
malo a Ulises no?
Alan: Esto… es mejor que vengáis y que os
lo explique otro, yo no tengo fuerzas para seguir hablando.
Hugo: Alan.
Alan cuelga
el teléfono. Los demás se me quedan mirando, porque estaba muy pálido y me
empezaron a preguntar que qué pasaba y que porque me habían llamado. Entonces les
conté mi conversación con Alan y decidimos ir lo más rápido posible al hospital
para que nos contaran que pasaba.
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Lo siento por no haber subido capítulos estos dos fines de semana pasados, he estado un poco liada, pero bueno el capítulo nuevo ya esta subido. Por cierto me gustaria que me siguierais en el twitter de la novela que es @TantasDeUna y aqui teneis mi correo por si os apetece comentar algo o hablar, es unahistoriadetantas97@gmail.com.
Por cierto, me gustaría que me siguierais en la novela :)
Bueno eso es todo, subiré otro capítulo el finde que viene :)
Besoos a tod@s :))
miércoles, 15 de mayo de 2013
Lo siento
Hola, mis queridos lectores y lectoras. Siento no haber subido capitulo este finde, pero fueron las fiestas aqui donde vivo y ya sabeis, no pise mucho por casa. Asique perdonarme. Intentare subirlo este finde. A por cierto, siento las faltas de ortografia y la ausencia de acentos pero esque estoy con el movil y me cuesta mucho ponerlos, si ya se, soy una vaga, pero si no no me da tiempo a llegar al instituto :)
Besos. <3
domingo, 28 de abril de 2013
Capítulo 6
Saltaron…
esos segundos se me hicieron interminables, yo cada vez agarraba más y más
fuerte a Ari. En el momento que chocaban las manos en el aire mientras se
cruzaban fue el peor de mi vida. ¿Y si le pasaba algo a Hugo? ¿Y si se caía?
Solo quería que todo fuera bien, pero milésimas después de chocar las manos,
Ulises perdió el control de la bicicleta y se calló. Empecé a gritar del miedo
como todas. Me di cuenta de que Vale estaba llorando. Pero eso no fue todo,
Hugo se distrajo al escuchar el golpe y miro de donde provenía, eso lo empeoró
todo, ya que cuando estaba acabando el salto, se le giró la bici y fue directa
a donde estaba Camila. Esta del susto no se podía mover, estaba en sock. Entonces
él la grito que se apartara porque no tenía frenos, pero ella seguía sin
moverse. Hugo ya tenía perdida la esperanza de que se moviera, pero apareció de
repente Benja corriendo hacía Cami. Este se tiro contra ella para apartarla.
Narra
Valeria.
Todo pasó
muy rápido. Estábamos haciendo el tonto, de repente Hugo y Ulises se
encontraban en el aire saltando con las bicis y al segundó Uli estaba en el
suelo tirado y Hugo se iba a estrellar contra Cami. Yo me encontraba llorando.
Fui corriendo donde estaba Ulises tirado, con la bici al lado. No se movía. Yo
estaba de rodillas en el suelo al lado de Hugo y cada vez lloraba más y más. La
mitad vinieron a ayudar a Ulises y como no se movía llamamos a una ambulancia
para que se lo llevara al hospital. Katia me abrazó por detrás, ella sabía que
aunque Ulises y yo fuéramos tan distintos, éramos mejores amigos. Era incluso
más que eso, era como mi hermano mayor, el que me protegía de todo, el que me
cuidaba siempre, el que me sacaba sonrisas cuando más lo necesitaba y el que me
secaba las lágrimas cuando lloraba. Que haría ahora sin él. Me di la vuelta
para poder abrazar a Katia mejor. Estuve con ella hasta que llego la ambulancia
y se llevaron a Ulises al hospital, en la ambulancia fue Alan con él. Mientras
tanto Ari, Amy y Roc, fueron a ver cómo estaban Cami, Benja y Hugo. Camila no
se había hecho nada gracias a Benja que vino corriendo para apartarla. Hugo, al
saltar de la bici, se clavó una piedra en la pierna y se había hecho una
brecha.
Narra Roc.
Después de
comprobar que mi hermano, Camila estaban bien. Fui a ver a Hugo que estaba
sentado varios metros adelante. Vi sangre en el suelo, supongo que se había
hecho alguna herida. Estaban también Ari y Amy con él. Vi que a Ari, le
empezaban a fallar las piernas y que le susurraba algo a Amy. Llegué donde
estaban y le mire la herida a Hugo. Le dije que se subiera a mi coche que le
llevaría al hospital. Justo cuando se puso de pie y comenzó a andar un poco, la
herida se le abrió un poco más y empezó a sangrar más. Eso le pasaba por no
dejar que le ayudara. En ese momento vi como Ari se desmayaba, que suerte tuvo
que cayó en la hierba que estaba más blanda. Solté a Hugo y fui donde se
encontraba Ari, tirada en el suelo inconsciente. Me puse a llamarla para que se
despertara, pero no me hacía caso, asique como los nervios pudieron con migo,
me puse a gritarla y a zarandearla. Me oyeron todos y vinieron corriendo. El
primero en llegar fue Bruno, que estaba bastante preocupado, se le notaba en la
cara que quería demasiado a esta chica y no quería que la pasara nada malo.
Todos preguntaron que qué había pasado, que porque se había desmayado. Amy nos
dijo que Ari al ver la sangre se mareaba, pero que nunca antes la había pasado
esto, o sea, que no había llegado a marearse tanto como para desmayarse y
perder el conocimiento.
Entre Bruno
y yo, decidimos llevarla a casa; mientras que los demás, llevaban a Hugo al
hospital. Después irían a ver a Ulises. Nosotros esperaríamos a que a Ari le
volviera la consciencia. De camino a su casa, la llevo Bruno con mucho cuidado,
cogida como una princesa. Cuando llegamos a su casa llamamos al timbre, pero
nadie contestaba. Nos quedamos en la puerta pensando que hacer. Decidimos mirar
si Ari tenía las llaves en los bolsillos. Y tras buscar en sus bolsillos, las
encontramos. Abrimos la puerta y fuimos a la habitación de ella. Bruno ya había
estado allí antes y sabia donde estaba, asique fuimos directos. Bruno la dejo
tumbada en la cama, y se sentó en el borde de la cama a su lado. En cambio, yo
me senté en una silla que había en la habitación. Solo nos quedaba esperar a
que Ari despertara.
Al cabo de
varios minutos, que se hicieron eternos, porque no intercambiamos ni una
palabra, solo nos limitábamos a mirar a Ari.
Narra
Bruno.
Los minutos
que estuve esperando a que se despertara Ari. Aparte, también fueron unos
minutos tensos, porque estaba nervioso por si ella no despertara. Tenía que
despertar, pero ya. Porque sinceramente, sin ella, no sé qué haría. La tenía
cogida de la mano, deseándola que despertara ya.
De repente,
note como me apretaban la mano. Era Ari, que empezaba a despertarse. Llamé a
Roc, que se estaba quedando casi dormido. Los dos nos pusimos al lado suyo, agarrándola
cada uno una mano. Cuando ya estaba consciente del todo, de explicamos que la había
pasado, y ella nos explico que lo que había dicho Amy era verdad, que con la
sangre se mareaba, pero que nunca la había pasado esto, lo de perder la
consciencia. También la explicamos que todos los chicos estaban en el hospital
con Hugo, que solo se había hecho la herida y con Ulises. De Ulises no sabíamos
nada todavía. Asique cuando Ari estaba mejor, salimos de su casa y nos
dirigimos a la de Roc a por su coche para ir al hospital con todos.
Subimos en
el coche y pusimos la radio, ya que no queríamos hablar ninguno. Tardamos unos
quince minutos en llegar al hospital y Roc aparcó en el primer sitio que pilló.
No estaba muy lejos de la puerta. Preguntamos en la recepción del hospital por
Ulises, a ver donde estaba. La recepcionista nos indicó que estaba en urgencias
y nos dirigimos allí lo más rápido que pudimos. Llegamos enseguida y allí estaban
en la sala de espera todos menos Hugo y Amy. Preguntamos a los demás primero
por Ulises y nos dijeron que les habían dicho que se había dado un golpe muy
fuerte en la cabeza y que había perdido el conocimiento, y también tenía un
brazo roto. Después de que nos contaran eso, preguntamos por Hugo y Amy. Nos
dijeron que al llegar, se habían llevado a Hugo a urgencias a coserle la herida
porque era muy grande y profunda, y que Amy le había acompañado. A los pocos minutos,
aparecieron los dos y nos contaron que tenían que volver en un par de semanas a
que le quitaran los puntos. Ahora solo nos quedaba esperar a que saliera el
médico con información sobre Ulises.
Mientras esperábamos,
Ari se quedó dormida en el pecho de Bruno, Valeria estaba ausente, supongo que pensaría
en sus cosas, porque nunca la había visto así, Benja estaba con Alan
tranquilizando a Cami, a Cintia y a Katia. Iris, Daniela y Roc se bajaron a la cafetería
para despejarse un rato. Y Amy y Hugo, se habían quedado dormidos los dos. Esperamos
varias horas hasta que el doctor salió. Al salir pregunto por los familiares de
Ulises pero como no estaban; porque todavía no les habíamos avisado, no queríamos
hacerlo hasta que no supiéramos con exactitud lo que le había pasado para no
preocuparles; fuimos nosotros a que nos informaran. El doctor nos dijo que ya
estaba fuera de peligro, que solo se había dado un fuerte golpe en la cabeza y
que tenía un brazo roto y que en las siguientes horas, cuando se despertara, le
dolería muchísimo la cabeza debido al golpe. También nos dijo que podíamos pasar
a verle ya, pero que como mucho podía haber dos personas en la habitación. Decidimos
pasar por parejas para intentar que se despertara lo antes posible. Primero pasaron
Ari y Bruno, que estuvieron como diez minutos intentando que se despertara pero
no había forma de que lo hiciera. Asique después de tanto tiempo intentándolo
se rindieron y salieron. Esta vez entraron Amy y Hugo, pero pasó lo mismo que antes.
Salieron y entraron Alan y Cintia, esta vez consiguieron que se moviera un poco
aunque no despertó. Después entraron Iris y Daniela, pero no consiguieron nada,
ni que se moviera, ni que se despertara. Ya solo quedaban dos parejas por
entrar, asique primero entraron Camila y Benja, pero no tardaron mucho en salir.
Por último entraron Valeria y Roc.
Narra
Valeria.
Éramos los últimos
en entrar a ver a Ulises. Cuando salieron Benja y Cami, nos dijeron que todo
quedaba en nuestras manos ya que con ninguno de los anteriores se había despertado,
como mucho se había movido un poco. Decidimos entrar. En el instante que le vi ahí,
tumbado en una cama, sin moverse, me vine abajo. No quería llorar delante de Roc,
en cambio, el no pudo aguantarse las lagrimas. Era su mejor amigo. No podía verle
así, asique decidió salirse de la habitación porque no podía con la situación. En
cambio, yo me quede allí, sentada en la cama, al lado suyo. Empecé a hablarle,
porque sabía que él me estaba escuchando. Le suplique se que despertara ya, que
no me hiciera esto, que no siguiera durmiendo. También le conté que los demás estaban
muy preocupados por el golpe que se había llevado. Después de estar como quince
minutos hablándole de todo, desistí. Asique le di un beso en la mejilla y me disponía
a levantarme.
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Ya sé que este capítulo es un poco más corto y lo siento, pero tuve problemas. Tengo la cabeza en otras cosas, asique no me pude concetrar en la novela y el dolor que tengo en el pie no es que contribuya mucho. Pero bueno, espero que os guste.
Me gustaría que si pudierais me recomendaraís porque me lee muy poca gente y que me siguierais.
También queria avisarles de que el finde que viene no creo que pueda subir capítulo nuevo, porque me voy de acampada con el instituto, pero a lo mejor el martes por la tarde o el miercoles que es fiesta, si lo tengo escrito lo subo, pero no prometo nada ;)
Besos a tod@s y gracias por leer.
martes, 23 de abril de 2013
Capítulo 5
Fui
pedaleando lo más rápido que pude, pero ella iba también muy rápido. No sabía
dónde iba, asique me limité a seguirla e intentar alcanzarla. Entre que ella
era muy rápida con la bici y yo estaba cansado todavía de las carreras que
habíamos estado haciendo antes, no la conseguía alcanzar, por eso, intente no
perderla. Estuve siguiéndola como cinco minutos, pero a mí se me hicieron
eternos, porque parecía que Ari no se cansaba y no iba a parar nunca. Empezó a
disminuir el paso cuando nos encontrábamos a las afueras del pueblo. Nos
habíamos recorrido todo el paseo marítimo y ya estábamos lejos del pueblo. Allí
había como una especie de muelle de madera, parecía que estaba abandonado y era
muy viejo. Vi que dejaba la bici y se sentaba en el borde con la espalda
apoyada en una columna de madera que sobresalía. Me acerque a ella después de
dejar la bici. Cuando me vio se giro para que no pudiera verla la cara, parecía
que estaba muy enfadada. La llame para que se diera la vuelta, pero me ignoraba
y seguía mirando el mar. Decidí cogerla suavemente de la cara y girarla para
que me mirara. Al principio creí que no iba a dejar que lo hiciera, pero
sorprendentemente, me dejo, sin oponerse. Y ya cuando me miraba, la abracé. Al
principio se quedó parada, pero luego me correspondió el abrazo. Fue un abrazo
de estos largos, que transmiten millones de sentimientos. La dije susurrándola
al oído que lo sentía, que sentía haberme portado tan mal con ella, que
últimamente no sabía que me pasaba, pero que estaba muy raro. Entonces ella me
dijo que me perdonaba y que sentía haberse ido así. Nos separamos y la di un
beso en la mejilla, después ella se recostó sobre mi pecho y yo la abracé. Nos
quedamos así un buen rato y en silencio. Los dos teníamos muchas cosas en lo
que pensar.
Tenía razón
en lo que la había dicho a Ari. Últimamente estaba muy raro, y creo que sabía
por qué era. Era por una personita que ahora mismo estaba recostada en mi
pecho. Desde que Nathan me la presentó, no era el mismo. El primer día que la
vi me quede sin palabras, y desde entonces la veo como algo más que una amiga, aunque creo que ella solo me ve como
un amigo o su mejor amigo que es lo que ahora mismo somos. Pero yo no quiero ser su mejor amigo, yo quiero ser su novio, para poder
besarla, abrazarla, mimarla, cuidarla… todas esas cosas. En ese mismo instante
se me ocurrió hacer una cosa. La miré y me puse a hablar con ella.
Bruno: ¿Ya estas mejor?
Ari: Si.
Bruno: Me alegro.
Me puse a
jugar con su pelo, era algo que me gustaba hacer, me relajaba. Me propuse poner en práctica mi
idea. Empecé a darla besos en la mejilla y me iba acercando a sus labios
dándola besos. Cuando estaba llegando ella se quitó y me miro. Nos pusimos a
reír los dos. Empecé a darla besos otra vez, esta vez, llegue hasta la comisura
de sus labios y se volvió a quitar. Lo intente un par de veces más hasta que se
giro.
Ari: ¿Me puedes explicar por qué me das
hoy tantos besos? ¿Y por qué te vas acercando a mis labios cada vez más?
Bruno: Me aburro, ¿te sirve la respuesta? –Dije
gracioso-
Ari: Pues no, sé que es por otra cosa.
Bruno: Y entonces, ¿por qué cosa es?
Ari: No lo sé. Dímelo tú.
Bruno: Te lo diría pero no puedo.
Ari: Venga Bruno, por favor, dímelo.
Bruno: Si me das un pico te lo digo.
Narra
Ariadna.
Me quedé de
piedra cuando Bruno me dijo que le besara. Yo en realidad me moría de ganas de
besarle, pero era mi mejor amigo. Solo eso.
Desde que
Nathan nos le presentó a mí y a las chicas, fue raro. Cuando nos dimos dos
besos sentí algo raro, como mariposillas en el estomago. Yo creí que eso solo
me iba a pasar la primera vez y que de ahí en adelante iban a disminuir; pero
no, me equivoqué, fuero a más. Cada vez que me abrazaba yo sentía más y más
cosas. Hasta que llegué a sentir un zoológico en mi estomago. Yo me estaba
enamorando de él, pero hacía tiempo, habíamos dejado claro que solo éramos
amigos, nada más. Ese momento fue como una puñalada, me sentí fatal cuando me
lo dijo, estuve varios días de bajón, dejé de ser yo, estaba ausente y no me
sentía nada bien. Pero algunos días después
me dije a mi misma que qué conseguía estando mal, que para eso tenía que estar
bien, pero yo no me sentía con fuerzas suficientes como para sentirme bien,
asique decidí poner una sonrisa en mi cara aunque no fuera verdadera y ya con
el tiempo, se vería lo que pasaba.
Estaba
ausente pensando en todo lo de Bruno, hasta que algo me sacó de mi embobamiento.
Era Bruno otra vez, que estaba dándome besos por décima vez. Pensé un momento. Si
tanto le quería porque no le besaba ya de una vez. Esta vez no me iba a separar
cuando estuviera cerca de mis labios. Ya se llegaba por la comisura de estos,
mi tripa iba a explotar y tenía un nudo en la garganta que no me dejaba casi
respirar besos por décima vez. Pensé un momento. Si tanto le quería porque no
le besaba ya de una vez. Esta vez no me iba a separar cuando estuviera cerca de
mis labios. Ya se llegaba por la comisura de estos,. Llego a besarme la
comisura de los labios, ahora llegaba el beso de verdad. Se estaba acercando,
le quedaban centímetros, ahora milímetros. Nuestros labios casi se podían rozar
y de repente, suena mi móvil y nos separamos de golpe. ¡Joder que oportuno! Siempre
en el mejor momento tiene que sonar. Le cogí lo más rápido que pude y sin mirar
quien era.
Ari: ¿Sí? ¿Quién es?
Alan: Ari, soy Alan. ¿Dónde os habéis
metido Bruno y tú? Lleváis como dos horas por ahí, y como no volvíais pensábamos que os había pasado algo.
Ari: Tranquilo Alan, no nos pasa nada. Solo
que nos hemos ido a dar una vuelta muy larga, estamos en el muelle viejo.
Alan: ¿Pero estáis tontos? ¿Hasta allí os
habéis ido? Si que hay que estar mal, ¡eh!
Ari: Si, jajaja.
Alan: Bueno, también te llamaba para ver
si venís y estamos un rato todos juntos.
Ari: ¡Claro! Ahora mismo vamos, tardamos
veinte minutos o así.
Alan: Tened cuidado, ahora nos vemos.
Ari: Chao
Alan: Chao
Colgué y se
lo dije a Bruno. Asique cogimos las bicis y nos pusimos camino al Skate Park,
dónde estaban los demás. Nos quedaba un largo viaje, ya que estábamos fuera del
pueblo. No me esperaba que el camino fuera tan callado. Siempre que iba con
Bruno, no parábamos de hablar. Pero en ese momento había mucha tensión entre
los dos por lo del supuesto beso. Ese que ni siquiera nos hemos llegado a dar.
El camino se
me hizo eterno, parecía que no llegábamos nunca. Había mucha tensión asique
ninguno habló.
Llegamos
donde estaban los chicos y las chicas. Estaban sentados en el suelo, tomando el
sol porque estaban empapados. Estaban Alan y Katia hablando y muy juntitos
entre ellos dos. Luego había un grupito compuesto por Amy, Cami, Benja y Hugo riéndose
y un poco más lejos estaban Valeria, Cintia, Iris, Daniela, Ulises y Roc. Estos
últimos estaban tumbados tomando el sol, pero a la vez estaban hablando. Yo me
puse a hablar con el grupito de Amy. Mientras
me sentaba con ellos miré a donde iba Bruno. Le vi que iba al grupito
contrario, supongo que no quería hablar conmigo, asique me centré en no pensar
en él y disfrutar de la tarde tan buena que tenía por delante. Les pregunte que
porque estaban tan mojados y me contaron lo de la guerra de agua. Yo me quejé
porque la hicieron sin mí. A mí siempre me había gustado mojarme y esas cosas,
me lo pasaba en grande, como una niña de tres años.
Después de
estar un rato hablando de cosas sin sentido; cosa que era normal en nosotros,
siempre acabábamos hablando de chorradas; los chicos se fueron a hablar un rato
entre ellos. No sé qué pensaban hacer pero me daban miedo, las ideas de los
chicos no eran las mejores, aunque nos lo pasáramos genial con ellos. Al rato
vinieron con nosotras y nos contaron su locura de plan. Querían hacernos un
espectáculo de saltos. Yo sabía que Alan y Bruno sabían más o menos lo que hacían, pero
Roc y Benja eran más de agua que de asfalto, asique no les veía yo mucho
haciendo saltos. Hugo, había saltado más de una vez pero no es que le gustara
mucho, pero sabía hacerlo. Y Ulises, es Ulises, es un malote, según él, asique
no se echaría atrás a la hora de hacer locuras.
Empezaron
Roc y Benja. Yo creía que se les iba a dar peor, pero se les daba bastante
bien. Tuvieron suerte, porque aunque se cayeron un par de veces no les pasó
nada, un par de rasguños. Los siguientes eran Alan y Bruno. De ellos me fiaba,
porque sabían lo que hacían y cómo hacerlo. Solo se cayeron una vez cada uno y
no fue nada, solo se llevaron un moratón de recuerdo cada uno. Solo quedaban
Hugo y Ulises. Estaban saltando cuando de repente los muy tontos decidieron
imitar a los bikers de internet. Se pusieron cada uno a un lado, uno enfrente
del otro y cogieron carrerilla con la bici para saltan. Lo que querían hacer
era, que mientras estaban en el aire cruzándose, chocarse la mano. Era algo muy
difícil, ni Bruno ni Alan lo habían conseguido todavía. Yo veía que esto iba a
salir mal, pero no sé porque, no dije nada, me abracé a Amy y esperamos a que
no pasara nada malo.
Narra Amy.
Estaban
realmente locos. No pensaba que se les ocurriría hacer cosa semejante a esta. Esperaba
que todo saliera bien, porque si le pasara algo a Hugo, me moría.
Los chicos
empezaron a coger carrerilla con las bicis. No quería mirar por miedo, pero a
la vez no podía apartar la vista de Hugo. Ya estaban a punto de saltar, no había
marcha atrás, asique solo quedaba rezar para que no les pasara nada malo y que
todo saliera bien. Saltaron y...
sábado, 20 de abril de 2013
Capítulo 4
Abrí la
puerta y fui corriendo al salón y al entrar… aparecieron unas chicas gritando: ¡SORPRESA! ¡Eran todas mis amigas del barrio! Al principio me asuste un poco, pero cuando
las reconocí, me puse a llorar de felicidad. Estaban Valeria, Cintia, Ariadna,
Amy, Iris, Daniela y otra chica a la que no había visto nunca, supongo que
sería una amiga nueva.
Buah, era lo
mejor que me podía pasar al llegar allí. Menuda sorpresa me dieron, si hasta se
me salieron las lágrimas de la emoción. A ellas también así que acabamos todas
llorando como unas magdalenas. Después de dejar de llorar y abrazarnos, me
presentaron a la chica nueva. Se llamaba Camila, pero la llamaban Cami. La
habían conocido hace un par de días y ya se habían hecho muy amigas, eso
significaba que era muy maja. A primera vista me pareció muy maja y amable. Me
dijeron que se había mudado al barrio con su madre desde Colombia.
Después de
estar hablando un buen rato, nos entro el hambre y nos pusimos a comer lo que
las chicas habían preparado, luego lo recogimos todo entre todas para no tardar
tanto y nos pusimos a jugar con los globos y el confeti y las serpentinas como
cuando teníamos cinco años. Nos lo pasamos realmente bien. Cuando ya estábamos
muy cansadas y nos tiramos todas a los sofás del salón. Estábamos
tranquilamente viendo la tele y hablando cuando empezó a sonar la música de un
móvil. Era el móvil de Ari, así que lo cogió y se fuera a hablar. Pasados unos
minutos volvió a entrar y todas dirigimos la mirada hacia ella, entonces empezó
a hablar.
Amy: ¿Quien era?
Ari: Era Alan, que está con Bruno, Hugo,
Ulises, Roc y Benja. Estaba en el skate park, que si queremos ir, y que lleváramos
a Katia que los demás la quieren conocer.
Cintia: Y Nathan, ¿no estaba?
Ari: No, y Axel tampoco estaba.
Cintia: Vale. –se notaba decepción en su
voz-
Katia: Pues venga, ¿a que esperamos? Que yo
quiero ver a Alan y conocer a vuestros amigos.
Así que nos
pusimos en marcha. Yo y Ari cogimos un par de globos para jugar de camino a
donde estaban los chicos. No paramos de hacer el tonto y de reírnos, así que el
camino se hizo bastante corto. Cuando llegue, me fije en todos y me corte un
poco, porque cuando no conozco a la gente soy un poco tímida. Parecían muy
majos. Las chicas fueron a saludarles y los dieron dos besos a cada uno. Yo
buscaba con la mirada a Alan, que era al único que conocía, y siempre había
sido como mi mejor amigo, como mi hermano. Cuando le vi, me sonrió, con una
sonrisa de esas suyas tan perfectas, que hacen que te olvides de todo lo demás.
Mi reacción fue totalmente distinta, cogí y me puse a correr en su dirección y
salte para que me cogiera. Así era como nos saludábamos siempre que llegaba al barrio o cuando me
iba. Por lo visto el me vio las intenciones y me cogió al vuelo, para no
dejarme caer, nos dimos un abrazo tan fuerte que casi nos quedamos sin respiración,
duró un buen rato. Cuando acabamos, me bajó y nos pusimos a hablar, nos pusimos
al día de todo, aunque no había mucho que contar porque hablaba con él todos
los días, desde el primer día que nos conocimos no habíamos perdido el contacto
ni un día, aunque no nos separaran miles de kilómetros. Pero tenerle allí en
persona era totalmente distinto. Había cambiado su aspecto, ahora era mucho más
guapo, siempre me habían llamado la atención de él sus ojos verdes. Tenía el
pelo un poco más largo, me gustaba más ahora, porque el flequillo le quedaba
bien de lado. Y como no, nunca faltaba una gorra en su pelo, que siempre se la
acababa quitando yo y poniéndomela. Eso le hacía chincharse y me gustaba
jajaja.
Narra Alan.
Estaba
hablando con Katia, me fije en que no había cambiado nada desde la última vez
que estuvo aquí, y eso, me gustaba. Y
como no, cuando ya cogió más confianza; porque al llegar estaba un poco
cortada, me quito la gorra. Era como una costumbre en nosotros. Nos pusimos a
hablar de todo un poco hasta que vino Ari.
Ari: Hola chicos.
Alan: Hola.
Katia: Hola.
Ari: Esto, Alan…
Alan: Dime Ari.
Ari: ¿Me dejarías la bici para ir a dar
una vuelta con Bruno?
Alan: Con tal de que no os pase nada ni a
ti ni a la bici, vale.
Ari: Muchas gracias. La traeré de vuelta
sana y salva.
Alan: Me parece bien jajaja
Ari cogió la
bici y se fue donde la esperaba Bruno, a los dos minutos habían desaparecido.
Últimamente, desde que Bruno empezó a venir con nosotros, Ari esta mucho con
él. Yo creo que entre ellos hay amor, pero mutuo, porque los dos se comportan
de forma rara y siempre se van juntos por ahí. Una voz me sacó de mis
pensamientos. Era Katia que me estaba hablando, pero no la había escuchado, así
que me lo tuvo que repetir para que me enterara. Me dijo que quienes eran los
demás que estaban con ellos, porque no les conocía y quería saber algo sobre
ellos. Así que me levante, la cogí de la mano tirando de ella para que se
levantara y me dirigí a donde estaban todos con Katia de la mano. Al poco rato
de llegar nos pusimos a hablar todos.
Roc: Bueno Alan, no nos has presentado a
tu amiguita
Alan: Pues ahora mismo os presento. Katia
este es Roc, Roc esta es Katia, la hermanastra
de Vale.
Roc: Encantado –y me dio dos besos-
Katia: Un placer
Ulises: Hola, yo soy Ulises
Katia: Hola, yo Katia – y nos dimos dos
besos-
Roc: Bueno este de aquí, es mi hermano
pequeño, Benja.
Katia: Encantada Benja, yo soy Katia.
Benja: Encantado de conocerte.
Alan: Y por último pero no menos
importante, este es Hugo
Hugo: ¿Pensabais que os ibais a olvidar de mí? Tranquilo que eso no
lo conseguiréis fácilmente. Hola Katia.
Katia: Hola Hugo. – Nos dimos dos besos-
Alan: Pues ale, ya nos conocemos todos. ¿Contentos?
Roc: ¡Claro!
Estuvimos un
rato bromeando y jugando. Vamos resumidamente haciendo el tonto que es lo que
se nos daba bien. De repente alguien nos llamo a todos y nos reunimos todos.
Daniela: Bueno chicos, las chicas y yo hemos
pensado que qué os parecería hacer algo especial.
Benja: Especial como, ¿qué?
Cami: Una guerra de globos de agua.
Ulises: Pero no tenemos globos
Iris: Da igual, yo tengo en mi casa y
además está cerca voy de un momento y los traigo.
Cintia: Espera Iris que yo te acompaño.
Iris y
Cintia se fueron a por los globos y los demás las esperamos allí sentados, hablando
y eso. No tardaron mucho en volver, unos cinco minutos. Repartimos los globos
entre todos a partes iguales y empezamos a hincharlos.
Las chicas
habían traído también un par de pistolas de
agua, para divertirnos más. También las llenamos de agua hasta arriba.
Cuando estuvimos todos preparados contamos hasta tres y empezamos a tirarnos
globos y a mojarnos con las pistolas como niños pequeños. Estas cosas son las
que me gustaban, cosas que improvisábamos y que luego eran las mejores, porque
si las hubiéramos planeado no habrían salido como ahora.
Cuando se
acabaron los globos, solo quedaban las dos pistolas y una fuente, asique nos
tocó turnarnos las pistolas y desde la
fuente cogíamos agua con las manos y nos la tirábamos. Cuando ya
estábamos todos chorreando agua decidimos ir al césped a tumbarnos para
secarnos un poco.
No me lo
pasaba tan bien desde hacia tiempo.
Narra
Bruno.
Me puse a
hacer caballitos mientras esperaba a que Ari le pidiera la bici a Alan. No
tardó mucho en volver, esta vez subida en una bici, asique nos pusimos de
camino. No sabíamos a dónde íbamos, así que la deje ir a ella delante para que
decidiera algún lugar. Tras estar un buen rato haciendo carreras, a ver quién
iba más rápido y eso, hasta que los dos acabamos exhaustos; así que decidimos
ir a un lugar en la playa un poco rebuscado que solo conocíamos nosotros.
Íbamos muy a menudo allí, normalmente cuando necesitábamos hablar, porque ella
era mi mejor amiga, en la que siempre podía confiar, y que siempre me ayudaba.
A su lado me sentía mejor, me sentía especial. Además Ari era muy guapa, me
encantaban sus ojos verdes intensos con motitas azules y grises depende de cómo
le diera la luz, y con ella me sentía muy a gusto, podía ser yo mismo. Me
encantaba ese lugar, era como una roca plana, debajo de un pequeño acantilado
en el mar. Me gustaba como me daba la brisa en la cara y el ruido en el mar. Llegamos
y nos bajamos de las bicis, atravesamos la arena con las bicis de la mano y las
dejamos al principio de la roca. Nosotros nos sentamos al borde de la roca,
siempre nos sentábamos ahí, dejando colgar nuestras piernas. Yo, como era más
alto que Ari, me llegaban los pies al agua, en cambio ella ni la rozaba. Siempre
se quejaba de que ella no llegaba, de
que era bajita y esas cosas. Estuvimos un rato callados, mirando el horizonte,
el mar y el cielo; pero no era un silencio de estos incómodos, sino todo lo
contrario. Pasado ese rato, la miré. Ella me sonrió y por instinto, la di un
abrazo, y ella me le correspondió. Al separarnos nos pusimos a hablar de todo
un poco. Pero salió un tema que yo quería tocar.
Bruno: Y bueno, ¿qué vas a hacer estas
vacaciones?
Ari: Todavía no lo sé, pero me quería ir
con las chicas a algún sitio, para desconectar, ya sabes…
Bruno: ¿Desconectar de qué?
Ari: Pues de todo básicamente.
Bruno: O sea, ¿qué de mi también?
Ari: Mira, no seas bobo. Ya sabes que de ti
no me podría olvidar nunca en la vida.
Bruno: Menos mal, ya pensaba que te olvidarías
y no volverías a estar aquí, en esta preciosa roca conmigo al lado nunca más.
Jajaja
Ari: Oh, cuidado don creído, que me voy y
no vuelvo eh.
Bruno: Los dos sabemos que si te vas,
volverías a estar aquí en dos minutos.
Ari: ¡Mentira!
Bruno: Verdad, y lo sabes.
Ari: -medio enfadada- ¡Pues ahora me voy
y no vuelvo! –se levanta y coge la bici-
Bruno: Se que vas a volver.
Ari: NO. –lleva la bici hasta la acera,
se monta y se va-
Nunca la había
visto así. Esta vez dudo en si va a volver o no. Estaba preocupado por como se
había ido, asique que cogí la bici a toda prisa para no perderla de vista y fui
detrás suyo.
viernes, 12 de abril de 2013
A todos los lectores
Primero quiero daros las gracias a todos los que leeis este blog, me gustaria que opinarais un poco sobre si os gusta o no, que os gustaria que pasara, si creeis que debo cambiar algo, nose o siemplemente vuestra opinió. Si, ya sé que soy un poco pesada con este tema de los comentarios, pero esque solamente quiero saber lo que os parece para mejorar la novela. Simplemente eso.
Segundo, daros las gracias por las visitas y por leerme, y eso.
Tercero y último, como ya empecé las clases el Pc solo cojo los fines asique intentare subir un capitulo cada semana si puedo mas pues mas, pero mi intención es uno a la semana. Y pediros perdon por adelantado por si no subo uno cada semana esque ultimamente estoy falta de inspiracion.
De nuevo, gracias a todos :)
Tercero y último, como ya empecé las clases el Pc solo cojo los fines asique intentare subir un capitulo cada semana si puedo mas pues mas, pero mi intención es uno a la semana. Y pediros perdon por adelantado por si no subo uno cada semana esque ultimamente estoy falta de inspiracion.
De nuevo, gracias a todos :)
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