domingo, 28 de abril de 2013

Capítulo 6


Saltaron… esos segundos se me hicieron interminables, yo cada vez agarraba más y más fuerte a Ari. En el momento que chocaban las manos en el aire mientras se cruzaban fue el peor de mi vida. ¿Y si le pasaba algo a Hugo? ¿Y si se caía? Solo quería que todo fuera bien, pero milésimas después de chocar las manos, Ulises perdió el control de la bicicleta y se calló. Empecé a gritar del miedo como todas. Me di cuenta de que Vale estaba llorando. Pero eso no fue todo, Hugo se distrajo al escuchar el golpe y miro de donde provenía, eso lo empeoró todo, ya que cuando estaba acabando el salto, se le giró la bici y fue directa a donde estaba Camila. Esta del susto no se podía mover, estaba en sock. Entonces él la grito que se apartara porque no tenía frenos, pero ella seguía sin moverse. Hugo ya tenía perdida la esperanza de que se moviera, pero apareció de repente Benja corriendo hacía Cami. Este se tiro contra ella para apartarla.
Narra Valeria.
Todo pasó muy rápido. Estábamos haciendo el tonto, de repente Hugo y Ulises se encontraban en el aire saltando con las bicis y al segundó Uli estaba en el suelo tirado y Hugo se iba a estrellar contra Cami. Yo me encontraba llorando. Fui corriendo donde estaba Ulises tirado, con la bici al lado. No se movía. Yo estaba de rodillas en el suelo al lado de Hugo y cada vez lloraba más y más. La mitad vinieron a ayudar a Ulises y como no se movía llamamos a una ambulancia para que se lo llevara al hospital. Katia me abrazó por detrás, ella sabía que aunque Ulises y yo fuéramos tan distintos, éramos mejores amigos. Era incluso más que eso, era como mi hermano mayor, el que me protegía de todo, el que me cuidaba siempre, el que me sacaba sonrisas cuando más lo necesitaba y el que me secaba las lágrimas cuando lloraba. Que haría ahora sin él. Me di la vuelta para poder abrazar a Katia mejor. Estuve con ella hasta que llego la ambulancia y se llevaron a Ulises al hospital, en la ambulancia fue Alan con él. Mientras tanto Ari, Amy y Roc, fueron a ver cómo estaban Cami, Benja y Hugo. Camila no se había hecho nada gracias a Benja que vino corriendo para apartarla. Hugo, al saltar de la bici, se clavó una piedra en la pierna y se había hecho una brecha.
Narra Roc.
Después de comprobar que mi hermano, Camila estaban bien. Fui a ver a Hugo que estaba sentado varios metros adelante. Vi sangre en el suelo, supongo que se había hecho alguna herida. Estaban también Ari y Amy con él. Vi que a Ari, le empezaban a fallar las piernas y que le susurraba algo a Amy. Llegué donde estaban y le mire la herida a Hugo. Le dije que se subiera a mi coche que le llevaría al hospital. Justo cuando se puso de pie y comenzó a andar un poco, la herida se le abrió un poco más y empezó a sangrar más. Eso le pasaba por no dejar que le ayudara. En ese momento vi como Ari se desmayaba, que suerte tuvo que cayó en la hierba que estaba más blanda. Solté a Hugo y fui donde se encontraba Ari, tirada en el suelo inconsciente. Me puse a llamarla para que se despertara, pero no me hacía caso, asique como los nervios pudieron con migo, me puse a gritarla y a zarandearla. Me oyeron todos y vinieron corriendo. El primero en llegar fue Bruno, que estaba bastante preocupado, se le notaba en la cara que quería demasiado a esta chica y no quería que la pasara nada malo. Todos preguntaron que qué había pasado, que porque se había desmayado. Amy nos dijo que Ari al ver la sangre se mareaba, pero que nunca antes la había pasado esto, o sea, que no había llegado a marearse tanto como para desmayarse y perder el conocimiento.
Entre Bruno y yo, decidimos llevarla a casa; mientras que los demás, llevaban a Hugo al hospital. Después irían a ver a Ulises. Nosotros esperaríamos a que a Ari le volviera la consciencia. De camino a su casa, la llevo Bruno con mucho cuidado, cogida como una princesa. Cuando llegamos a su casa llamamos al timbre, pero nadie contestaba. Nos quedamos en la puerta pensando que hacer. Decidimos mirar si Ari tenía las llaves en los bolsillos. Y tras buscar en sus bolsillos, las encontramos. Abrimos la puerta y fuimos a la habitación de ella. Bruno ya había estado allí antes y sabia donde estaba, asique fuimos directos. Bruno la dejo tumbada en la cama, y se sentó en el borde de la cama a su lado. En cambio, yo me senté en una silla que había en la habitación. Solo nos quedaba esperar a que Ari despertara.
Al cabo de varios minutos, que se hicieron eternos, porque no intercambiamos ni una palabra, solo nos limitábamos a mirar a Ari.
Narra Bruno.
Los minutos que estuve esperando a que se despertara Ari. Aparte, también fueron unos minutos tensos, porque estaba nervioso por si ella no despertara. Tenía que despertar, pero ya. Porque sinceramente, sin ella, no sé qué haría. La tenía cogida de la mano, deseándola que despertara ya.
De repente, note como me apretaban la mano. Era Ari, que empezaba a despertarse. Llamé a Roc, que se estaba quedando casi dormido. Los dos nos pusimos al lado suyo, agarrándola cada uno una mano. Cuando ya estaba consciente del todo, de explicamos que la había pasado, y ella nos explico que lo que había dicho Amy era verdad, que con la sangre se mareaba, pero que nunca la había pasado esto, lo de perder la consciencia. También la explicamos que todos los chicos estaban en el hospital con Hugo, que solo se había hecho la herida y con Ulises. De Ulises no sabíamos nada todavía. Asique cuando Ari estaba mejor, salimos de su casa y nos dirigimos a la de Roc a por su coche para ir al hospital con todos.
Subimos en el coche y pusimos la radio, ya que no queríamos hablar ninguno. Tardamos unos quince minutos en llegar al hospital y Roc aparcó en el primer sitio que pilló. No estaba muy lejos de la puerta. Preguntamos en la recepción del hospital por Ulises, a ver donde estaba. La recepcionista nos indicó que estaba en urgencias y nos dirigimos allí lo más rápido que pudimos. Llegamos enseguida y allí estaban en la sala de espera todos menos Hugo y Amy. Preguntamos a los demás primero por Ulises y nos dijeron que les habían dicho que se había dado un golpe muy fuerte en la cabeza y que había perdido el conocimiento, y también tenía un brazo roto. Después de que nos contaran eso, preguntamos por Hugo y Amy. Nos dijeron que al llegar, se habían llevado a Hugo a urgencias a coserle la herida porque era muy grande y profunda, y que Amy le había acompañado. A los pocos minutos, aparecieron los dos y nos contaron que tenían que volver en un par de semanas a que le quitaran los puntos. Ahora solo nos quedaba esperar a que saliera el médico con información sobre Ulises.
Mientras esperábamos, Ari se quedó dormida en el pecho de Bruno, Valeria estaba ausente, supongo que pensaría en sus cosas, porque nunca la había visto así, Benja estaba con Alan tranquilizando a Cami, a Cintia y a Katia. Iris, Daniela y Roc se bajaron a la cafetería para despejarse un rato. Y Amy y Hugo, se habían quedado dormidos los dos. Esperamos varias horas hasta que el doctor salió. Al salir pregunto por los familiares de Ulises pero como no estaban; porque todavía no les habíamos avisado, no queríamos hacerlo hasta que no supiéramos con exactitud lo que le había pasado para no preocuparles; fuimos nosotros a que nos informaran. El doctor nos dijo que ya estaba fuera de peligro, que solo se había dado un fuerte golpe en la cabeza y que tenía un brazo roto y que en las siguientes horas, cuando se despertara, le dolería muchísimo la cabeza debido al golpe. También nos dijo que podíamos pasar a verle ya, pero que como mucho podía haber dos personas en la habitación. Decidimos pasar por parejas para intentar que se despertara lo antes posible. Primero pasaron Ari y Bruno, que estuvieron como diez minutos intentando que se despertara pero no había forma de que lo hiciera. Asique después de tanto tiempo intentándolo se rindieron y salieron. Esta vez entraron Amy y Hugo, pero pasó lo mismo que antes. Salieron y entraron Alan y Cintia, esta vez consiguieron que se moviera un poco aunque no despertó. Después entraron Iris y Daniela, pero no consiguieron nada, ni que se moviera, ni que se despertara. Ya solo quedaban dos parejas por entrar, asique primero entraron Camila y Benja, pero no tardaron mucho en salir. Por último entraron Valeria y Roc.
Narra Valeria.
Éramos los últimos en entrar a ver a Ulises. Cuando salieron Benja y Cami, nos dijeron que todo quedaba en nuestras manos ya que con ninguno de los anteriores se había despertado, como mucho se había movido un poco. Decidimos entrar. En el instante que le vi ahí, tumbado en una cama, sin moverse, me vine abajo. No quería llorar delante de Roc, en cambio, el no pudo aguantarse las lagrimas. Era su mejor amigo. No podía verle así, asique decidió salirse de la habitación porque no podía con la situación. En cambio, yo me quede allí, sentada en la cama, al lado suyo. Empecé a hablarle, porque sabía que él me estaba escuchando. Le suplique se que despertara ya, que no me hiciera esto, que no siguiera durmiendo. También le conté que los demás estaban muy preocupados por el golpe que se había llevado. Después de estar como quince minutos hablándole de todo, desistí. Asique le di un beso en la mejilla y me disponía a levantarme.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Ya sé que este capítulo es un poco más corto y lo siento, pero tuve problemas. Tengo la cabeza en otras cosas, asique no me pude concetrar en la novela y el dolor que tengo en el pie no es que contribuya mucho. Pero bueno, espero que os guste. 
Me gustaría que si pudierais me recomendaraís porque me lee muy poca gente y que me siguierais. 
También queria avisarles de que el finde que viene no creo que pueda subir capítulo nuevo, porque me voy de acampada con el instituto, pero a lo mejor el martes por la tarde o el miercoles que es fiesta, si lo tengo escrito lo subo, pero no prometo nada ;)
Besos a tod@s y gracias por leer.

martes, 23 de abril de 2013

Capítulo 5


Fui pedaleando lo más rápido que pude, pero ella iba también muy rápido. No sabía dónde iba, asique me limité a seguirla e intentar alcanzarla. Entre que ella era muy rápida con la bici y yo estaba cansado todavía de las carreras que habíamos estado haciendo antes, no la conseguía alcanzar, por eso, intente no perderla. Estuve siguiéndola como cinco minutos, pero a mí se me hicieron eternos, porque parecía que Ari no se cansaba y no iba a parar nunca. Empezó a disminuir el paso cuando nos encontrábamos a las afueras del pueblo. Nos habíamos recorrido todo el paseo marítimo y ya estábamos lejos del pueblo. Allí había como una especie de muelle de madera, parecía que estaba abandonado y era muy viejo. Vi que dejaba la bici y se sentaba en el borde con la espalda apoyada en una columna de madera que sobresalía. Me acerque a ella después de dejar la bici. Cuando me vio se giro para que no pudiera verla la cara, parecía que estaba muy enfadada. La llame para que se diera la vuelta, pero me ignoraba y seguía mirando el mar. Decidí cogerla suavemente de la cara y girarla para que me mirara. Al principio creí que no iba a dejar que lo hiciera, pero sorprendentemente, me dejo, sin oponerse. Y ya cuando me miraba, la abracé. Al principio se quedó parada, pero luego me correspondió el abrazo. Fue un abrazo de estos largos, que transmiten millones de sentimientos. La dije susurrándola al oído que lo sentía, que sentía haberme portado tan mal con ella, que últimamente no sabía que me pasaba, pero que estaba muy raro. Entonces ella me dijo que me perdonaba y que sentía haberse ido así. Nos separamos y la di un beso en la mejilla, después ella se recostó sobre mi pecho y yo la abracé. Nos quedamos así un buen rato y en silencio. Los dos teníamos muchas cosas en lo que pensar.
Tenía razón en lo que la había dicho a Ari. Últimamente estaba muy raro, y creo que sabía por qué era. Era por una personita que ahora mismo estaba recostada en mi pecho. Desde que Nathan me la presentó, no era el mismo. El primer día que la vi me quede sin palabras, y desde entonces la veo como algo más que una  amiga, aunque creo que ella solo me ve como un amigo o su mejor amigo que es lo que ahora mismo  somos. Pero yo no quiero ser su mejor  amigo, yo quiero ser su novio, para poder besarla, abrazarla, mimarla, cuidarla… todas esas cosas. En ese mismo instante se me ocurrió hacer una cosa. La miré y me puse a hablar con ella.
Bruno: ¿Ya estas mejor?
Ari: Si.
Bruno: Me alegro.
Me puse a jugar con su pelo, era algo que me gustaba hacer,  me relajaba. Me propuse poner en práctica mi idea. Empecé a darla besos en la mejilla y me iba acercando a sus labios dándola besos. Cuando estaba llegando ella se quitó y me miro. Nos pusimos a reír los dos. Empecé a darla besos otra vez, esta vez, llegue hasta la comisura de sus labios y se volvió a quitar. Lo intente un par de veces más hasta que se giro.
Ari: ¿Me puedes explicar por qué me das hoy tantos besos? ¿Y por qué te vas acercando a mis labios cada vez más?
Bruno: Me aburro, ¿te sirve la respuesta? –Dije gracioso-
Ari: Pues no, sé que es por otra cosa.
Bruno: Y entonces, ¿por qué cosa es?
Ari: No lo sé. Dímelo tú.
Bruno: Te lo diría pero no puedo.
Ari: Venga Bruno, por favor, dímelo.
Bruno: Si me das un pico te lo digo.
Narra Ariadna.
Me quedé de piedra cuando Bruno me dijo que le besara. Yo en realidad me moría de ganas de besarle, pero era mi mejor amigo. Solo eso.
Desde que Nathan nos le presentó a mí y a las chicas, fue raro. Cuando nos dimos dos besos sentí algo raro, como mariposillas en el estomago. Yo creí que eso solo me iba a pasar la primera vez y que de ahí en adelante iban a disminuir; pero no, me equivoqué, fuero a más. Cada vez que me abrazaba yo sentía más y más cosas. Hasta que llegué a sentir un zoológico en mi estomago. Yo me estaba enamorando de él, pero hacía tiempo, habíamos dejado claro que solo éramos amigos, nada más. Ese momento fue como una puñalada, me sentí fatal cuando me lo dijo, estuve varios días de bajón, dejé de ser yo, estaba ausente y no me sentía nada  bien. Pero algunos días después me dije a mi misma que qué conseguía estando mal, que para eso tenía que estar bien, pero yo no me sentía con fuerzas suficientes como para sentirme bien, asique decidí poner una sonrisa en mi cara aunque no fuera verdadera y ya con el tiempo, se vería lo que pasaba.
Estaba ausente pensando en todo lo de Bruno, hasta que algo me sacó de mi embobamiento. Era Bruno otra vez, que estaba dándome besos por décima vez. Pensé un momento. Si tanto le quería porque no le besaba ya de una vez. Esta vez no me iba a separar cuando estuviera cerca de mis labios. Ya se llegaba por la comisura de estos, mi tripa iba a explotar y tenía un nudo en la garganta que no me dejaba casi respirar besos por décima vez. Pensé un momento. Si tanto le quería porque no le besaba ya de una vez. Esta vez no me iba a separar cuando estuviera cerca de mis labios. Ya se llegaba por la comisura de estos,. Llego a besarme la comisura de los labios, ahora llegaba el beso de verdad. Se estaba acercando, le quedaban centímetros, ahora milímetros. Nuestros labios casi se podían rozar y de repente, suena mi móvil y nos separamos de golpe. ¡Joder que oportuno! Siempre en el mejor momento tiene que sonar. Le cogí lo más rápido que pude y sin mirar quien era.
Ari: ¿Sí? ¿Quién es?
Alan: Ari, soy Alan. ¿Dónde os habéis metido Bruno y tú? Lleváis como dos horas por ahí, y como no volvíais  pensábamos que os había pasado algo.
Ari: Tranquilo Alan, no nos pasa nada. Solo que nos hemos ido a dar una vuelta muy larga, estamos en el muelle viejo.
Alan: ¿Pero estáis tontos? ¿Hasta allí os habéis ido? Si que hay que estar mal, ¡eh!
Ari: Si, jajaja.
Alan: Bueno, también te llamaba para ver si venís y estamos un rato todos juntos.
Ari: ¡Claro! Ahora mismo vamos, tardamos veinte minutos o así.
Alan: Tened cuidado, ahora nos vemos.
Ari: Chao
Alan: Chao
Colgué y se lo dije a Bruno. Asique cogimos las bicis y nos pusimos camino al Skate Park, dónde estaban los demás. Nos quedaba un largo viaje, ya que estábamos fuera del pueblo. No me esperaba que el camino fuera tan callado. Siempre que iba con Bruno, no parábamos de hablar. Pero en ese momento había mucha tensión entre los dos por lo del supuesto beso. Ese que ni siquiera nos hemos llegado a dar.
El camino se me hizo eterno, parecía que no llegábamos nunca. Había mucha tensión asique ninguno habló.
Llegamos donde estaban los chicos y las chicas. Estaban sentados en el suelo, tomando el sol porque estaban empapados. Estaban Alan y Katia hablando y muy juntitos entre ellos dos. Luego había un grupito compuesto por Amy, Cami, Benja y Hugo riéndose y un poco más lejos estaban Valeria, Cintia, Iris, Daniela, Ulises y Roc. Estos últimos estaban tumbados tomando el sol, pero a la vez estaban hablando. Yo me puse a hablar con el grupito de  Amy. Mientras me sentaba con ellos miré a donde iba Bruno. Le vi que iba al grupito contrario, supongo que no quería hablar conmigo, asique me centré en no pensar en él y disfrutar de la tarde tan buena que tenía por delante. Les pregunte que porque estaban tan mojados y me contaron lo de la guerra de agua. Yo me quejé porque la hicieron sin mí. A mí siempre me había gustado mojarme y esas cosas, me lo pasaba en grande, como una niña de tres años.
Después de estar un rato hablando de cosas sin sentido; cosa que era normal en nosotros, siempre acabábamos hablando de chorradas; los chicos se fueron a hablar un rato entre ellos. No sé qué pensaban hacer pero me daban miedo, las ideas de los chicos no eran las mejores, aunque nos lo pasáramos genial con ellos. Al rato vinieron con nosotras y nos contaron su locura de plan. Querían hacernos un espectáculo de saltos. Yo sabía que Alan y Bruno sabían más o menos lo que  hacían, pero  Roc y Benja eran más de agua que de asfalto, asique no les veía yo mucho haciendo saltos. Hugo, había saltado más de una vez pero no es que le gustara mucho, pero sabía hacerlo. Y Ulises, es Ulises, es un malote, según él, asique no se echaría atrás a la hora de hacer locuras.
Empezaron Roc y Benja. Yo creía que se les iba a dar peor, pero se les daba bastante bien. Tuvieron suerte, porque aunque se cayeron un par de veces no les pasó nada, un par de rasguños. Los siguientes eran Alan y Bruno. De ellos me fiaba, porque sabían lo que hacían y cómo hacerlo. Solo se cayeron una vez cada uno y no fue nada, solo se llevaron un moratón de recuerdo cada uno. Solo quedaban Hugo y Ulises. Estaban saltando cuando de repente los muy tontos decidieron imitar a los bikers de internet. Se pusieron cada uno a un lado, uno enfrente del otro y cogieron carrerilla con la bici para saltan. Lo que querían hacer era, que mientras estaban en el aire cruzándose, chocarse la mano. Era algo muy difícil, ni Bruno ni Alan lo habían conseguido todavía. Yo veía que esto iba a salir mal, pero no sé porque, no dije nada, me abracé a Amy y esperamos a que no pasara nada malo.
Narra Amy.
Estaban realmente locos. No pensaba que se les ocurriría hacer cosa semejante a esta. Esperaba que todo saliera bien, porque si le pasara algo a Hugo, me moría.
Los chicos empezaron a coger carrerilla con las bicis. No quería mirar por miedo, pero a la vez no podía apartar la vista de Hugo. Ya estaban a punto de saltar, no había marcha atrás, asique solo quedaba rezar para que no les pasara nada malo y que todo saliera bien. Saltaron y... 

sábado, 20 de abril de 2013

Capítulo 4


Abrí la puerta y fui corriendo al salón y al entrar… aparecieron unas chicas gritando: ¡SORPRESA! ¡Eran  todas mis amigas del barrio!  Al principio me asuste un poco, pero cuando las reconocí, me puse a llorar de felicidad. Estaban Valeria, Cintia, Ariadna, Amy, Iris, Daniela y otra chica a la que no había visto nunca, supongo que sería una amiga nueva.
Buah, era lo mejor que me podía pasar al llegar allí. Menuda sorpresa me dieron, si hasta se me salieron las lágrimas de la emoción. A ellas también así que acabamos todas llorando como unas magdalenas. Después de dejar de llorar y abrazarnos, me presentaron a la chica nueva. Se llamaba Camila, pero la llamaban Cami. La habían conocido hace un par de días y ya se habían hecho muy amigas, eso significaba que era muy maja. A primera vista me pareció muy maja y amable. Me dijeron que se había mudado al barrio con su madre desde Colombia.
Después de estar hablando un buen rato, nos entro el hambre y nos pusimos a comer lo que las chicas habían preparado, luego lo recogimos todo entre todas para no tardar tanto y nos pusimos a jugar con los globos y el confeti y las serpentinas como cuando teníamos cinco años. Nos lo pasamos realmente bien. Cuando ya estábamos muy cansadas y nos tiramos todas a los sofás del salón. Estábamos tranquilamente viendo la tele y hablando cuando empezó a sonar la música de un móvil. Era el móvil de Ari, así que lo cogió y se fuera a hablar. Pasados unos minutos volvió a entrar y todas dirigimos la mirada hacia ella, entonces empezó a hablar.
Amy: ¿Quien era?
Ari: Era Alan, que está con Bruno, Hugo, Ulises, Roc y Benja. Estaba en el skate park, que si queremos ir, y que lleváramos a Katia que los demás la quieren conocer.
Cintia: Y Nathan, ¿no estaba?
Ari: No, y Axel tampoco estaba.
Cintia: Vale. –se notaba decepción en su voz-
Katia: Pues venga, ¿a que esperamos? Que yo quiero ver a Alan y conocer a vuestros amigos.
Así que nos pusimos en marcha. Yo y Ari cogimos un par de globos para jugar de camino a donde estaban los chicos. No paramos de hacer el tonto y de reírnos, así que el camino se hizo bastante corto. Cuando llegue, me fije en todos y me corte un poco, porque cuando no conozco a la gente soy un poco tímida. Parecían muy majos. Las chicas fueron a saludarles y los dieron dos besos a cada uno. Yo buscaba con la mirada a Alan, que era al único que conocía, y siempre había sido como mi mejor amigo, como mi hermano. Cuando le vi, me sonrió, con una sonrisa de esas suyas tan perfectas, que hacen que te olvides de todo lo demás. Mi reacción fue totalmente distinta, cogí y me puse a correr en su dirección y salte para que me cogiera. Así era como nos saludábamos  siempre que llegaba al barrio o cuando me iba. Por lo visto el me vio las intenciones y me cogió al vuelo, para no dejarme caer, nos dimos un abrazo tan fuerte que casi nos quedamos sin respiración, duró un buen rato. Cuando acabamos, me bajó y nos pusimos a hablar, nos pusimos al día de todo, aunque no había mucho que contar porque hablaba con él todos los días, desde el primer día que nos conocimos no habíamos perdido el contacto ni un día, aunque no nos separaran miles de kilómetros. Pero tenerle allí en persona era totalmente distinto. Había cambiado su aspecto, ahora era mucho más guapo, siempre me habían llamado la atención de él sus ojos verdes. Tenía el pelo un poco más largo, me gustaba más ahora, porque el flequillo le quedaba bien de lado. Y como no, nunca faltaba una gorra en su pelo, que siempre se la acababa quitando yo y poniéndomela. Eso le hacía chincharse y me gustaba jajaja.
Narra Alan.
Estaba hablando con Katia, me fije en que no había cambiado nada desde la última vez que estuvo  aquí, y eso, me gustaba. Y como no, cuando ya cogió más confianza; porque al llegar estaba un poco cortada, me quito la gorra. Era como una costumbre en nosotros. Nos pusimos a hablar de todo un poco hasta que vino Ari.
Ari: Hola chicos.
Alan: Hola.
Katia: Hola.
Ari: Esto, Alan…
Alan: Dime Ari.
Ari: ¿Me dejarías la bici para ir a dar una vuelta con Bruno?
Alan: Con tal de que no os pase nada ni a ti ni a la bici, vale.
Ari: Muchas gracias. La traeré de vuelta sana y salva.
Alan: Me parece bien jajaja
Ari cogió la bici y se fue donde la esperaba Bruno, a los dos minutos habían desaparecido. Últimamente, desde que Bruno empezó a venir con nosotros, Ari esta mucho con él. Yo creo que entre ellos hay amor, pero mutuo, porque los dos se comportan de forma rara y siempre se van juntos por ahí. Una voz me sacó de mis pensamientos. Era Katia que me estaba hablando, pero no la había escuchado, así que me lo tuvo que repetir para que me enterara. Me dijo que quienes eran los demás que estaban con ellos, porque no les conocía y quería saber algo sobre ellos. Así que me levante, la cogí de la mano tirando de ella para que se levantara y me dirigí a donde estaban todos con Katia de la mano. Al poco rato de llegar nos pusimos a hablar todos.
Roc: Bueno Alan, no nos has presentado a tu amiguita
Alan: Pues ahora mismo os presento. Katia este es Roc, Roc esta es Katia, la hermanastra  de Vale.
Roc: Encantado –y me dio dos besos-
Katia: Un placer
Ulises: Hola, yo soy Ulises
Katia: Hola, yo Katia – y nos dimos dos besos-
Roc: Bueno este de aquí, es mi hermano pequeño, Benja.
Katia: Encantada Benja, yo soy Katia.
Benja: Encantado de conocerte.
Alan: Y por último pero no menos importante, este es Hugo
Hugo: ¿Pensabais que os  ibais a olvidar de mí? Tranquilo que eso no lo conseguiréis fácilmente. Hola Katia.
Katia: Hola Hugo. – Nos dimos dos besos-
Alan: Pues ale, ya nos conocemos todos. ¿Contentos?
Roc: ¡Claro!
Estuvimos un rato bromeando y jugando. Vamos resumidamente haciendo el tonto que es lo que se nos daba bien. De repente alguien nos llamo a todos y nos reunimos todos.
Daniela: Bueno chicos, las chicas y yo hemos pensado que qué os parecería hacer algo especial.
Benja: Especial como, ¿qué?
Cami: Una guerra de globos de agua.
Ulises: Pero no tenemos globos
Iris: Da igual, yo tengo en mi casa y además está cerca voy de un momento y los traigo.
Cintia: Espera Iris que yo te acompaño.
Iris y Cintia se fueron a por los globos y los demás las esperamos allí sentados, hablando y eso. No tardaron mucho en volver, unos cinco minutos. Repartimos los globos entre todos a partes iguales y empezamos a hincharlos.
Las chicas habían traído también un par de pistolas de  agua, para divertirnos más. También las llenamos de agua hasta arriba. Cuando estuvimos todos preparados contamos hasta tres y empezamos a tirarnos globos y a mojarnos con las pistolas como niños pequeños. Estas cosas son las que me gustaban, cosas que improvisábamos y que luego eran las mejores, porque si las hubiéramos planeado no habrían salido como ahora.
Cuando se acabaron los globos, solo quedaban las dos pistolas y una fuente, asique nos tocó turnarnos las pistolas y desde la  fuente cogíamos agua con las manos y nos la tirábamos. Cuando ya estábamos todos chorreando agua decidimos ir al césped a tumbarnos para secarnos un poco.
No me lo pasaba tan  bien desde hacia tiempo.
Narra Bruno.
Me puse a hacer caballitos mientras esperaba a que Ari le pidiera la bici a Alan. No tardó mucho en volver, esta vez subida en una bici, asique nos pusimos de camino. No sabíamos a dónde íbamos, así que la deje ir a ella delante para que decidiera algún lugar. Tras estar un buen rato haciendo carreras, a ver quién iba más rápido y eso, hasta que los dos acabamos exhaustos; así que decidimos ir a un lugar en la playa un poco rebuscado que solo conocíamos nosotros. Íbamos muy a menudo allí, normalmente cuando necesitábamos hablar, porque ella era mi mejor amiga, en la que siempre podía confiar, y que siempre me ayudaba. A su lado me sentía mejor, me sentía especial. Además Ari era muy guapa, me encantaban sus ojos verdes intensos con motitas azules y grises depende de cómo le diera la luz, y con ella me sentía muy a gusto, podía ser yo mismo. Me encantaba ese lugar, era como una roca plana, debajo de un pequeño acantilado en el mar. Me gustaba como me daba la brisa en la cara y el ruido en el mar. Llegamos y nos bajamos de las bicis, atravesamos la arena con las bicis de la mano y las dejamos al principio de la roca. Nosotros nos sentamos al borde de la roca, siempre nos sentábamos ahí, dejando colgar nuestras piernas. Yo, como era más alto que Ari, me llegaban los pies al agua, en cambio ella ni la rozaba. Siempre se quejaba de que ella  no llegaba, de que era bajita y esas cosas. Estuvimos un rato callados, mirando el horizonte, el mar y el cielo; pero no era un silencio de estos incómodos, sino todo lo contrario. Pasado ese rato, la miré. Ella me sonrió y por instinto, la di un abrazo, y ella me le correspondió. Al separarnos nos pusimos a hablar de todo un poco. Pero salió un tema que yo quería tocar.
Bruno: Y bueno, ¿qué vas a hacer estas vacaciones?
Ari: Todavía no lo sé, pero me quería ir con las chicas a algún sitio, para desconectar, ya sabes…
Bruno: ¿Desconectar de qué?
Ari: Pues de todo básicamente.
Bruno: O sea, ¿qué de mi también?
Ari: Mira, no seas bobo. Ya sabes que de ti no me podría olvidar nunca en la vida.
Bruno: Menos mal, ya pensaba que te olvidarías y no volverías a estar aquí, en esta preciosa roca conmigo al lado nunca más. Jajaja
Ari: Oh, cuidado don creído, que me voy y no vuelvo eh.
Bruno: Los dos sabemos que si te vas, volverías a estar aquí en dos minutos.
Ari: ¡Mentira!
Bruno: Verdad, y lo sabes.
Ari: -medio enfadada- ¡Pues ahora me voy y no vuelvo! –se   levanta y coge la bici-
Bruno: Se que vas a volver.
Ari: NO. –lleva la bici hasta la acera, se monta y se va-
Nunca la había visto así. Esta vez dudo en si va a volver o no. Estaba preocupado por como se había ido, asique que cogí la bici a toda prisa para no perderla de vista y fui detrás suyo.

viernes, 12 de abril de 2013

A todos los lectores

Primero quiero daros las gracias a todos los que leeis este blog, me gustaria que opinarais un poco sobre si os gusta o no, que os gustaria que pasara, si creeis que debo cambiar algo, nose o siemplemente vuestra opinió. Si, ya sé que soy un poco pesada con este tema de los comentarios, pero esque solamente quiero saber lo que os parece para mejorar la novela. Simplemente eso.
Segundo, daros las gracias por las visitas y por leerme, y eso.
Tercero y último, como ya empecé las clases el Pc solo cojo los fines asique intentare subir un capitulo cada semana si puedo mas pues mas, pero mi intención es uno a la semana. Y pediros perdon por adelantado por si no subo uno cada semana esque ultimamente estoy falta de inspiracion.
De nuevo, gracias a todos :)

Capitulo 3


Narra Valeria.
Colgué el teléfono, y me entraron ganas de llorar, pero no de tristeza sino de felicidad. Era mi madre la que me había llamado y no me esperaba para nada lo que me había dicho, era una noticia genial, quería compartirla con todos, pero entraría cuando se me hubieran pasado las ganas de llorar. Alguien,  me toco el hombro despacio, y me giré, ya con los ojos llorosos, sabía que no iba a aguantar mucho sin que me pusiera a llorar como una magdalena. La que estaba allí era Ariadna, supongo que habría salido porque me fui corriendo hacia afuera cuando me llamo mi madre. Me fue a dar un abrazo, y ahí ya no aguante mas las lagrimas y me puse a llorar como una desconsolada. Cuando ya me había calmado un poco, nos separamos, y sabía lo que venía ahora, Ari me preguntaría que pasaba y no me equivoque, a los pocos segundos de separarnos me lo pregunté.
Ari: Vale, sabes que puedes confiar en mí y todo eso, asique cuéntame que pasa y porque te has puesto a llorar tanto. Ha pasado algo?
Vale: Ari cariño, no ha pasado nada, es más, es algo bueno, lloraba de felicidad.
Ari: Joe vale, ya me habías asustado. Pues haber, si es tan bueno para que llores, cuéntame! Jajaja
Vale: Pues a ver, me ha llamado mi madre y me ha dicho que Katia viene, pero que viene mañana! Tía, llevo sin verla, como seis meses, desde navidades, y tengo unas ganas impresionantes de que venga.
Ari: Ay! Tía, que ilusión, a ver si viene también Fanny, que me dijo que seguramente pasaraía el verano aquí con migo.
Vale: Y eso, me he puesto a llorar, pero de felicidad, porque tengo unas ganas enormes de verla. Se lo tengo que contar a los demás, no crees? A lo mejor no se acuerdan de ella las chicas.
Ari: Como no se van a acordar de Katia, con las que mangamos la última vez que vino, dudo mucho que se hayan olvidado de ella así por así. Pero los chicos no la conocen no?
Vale: Pues es verdad, no la conocen, mañana se la presentare. Seguro que les cae muy bien.
Ari: Seguro, jajaja
Vale: Ahora vamos para adentro, que tengo que compartir la noticia con todos.
Entramos en el Mc Donalds gritando y con una sonrisa gigante en la cara, entonces todos nos miraron y se empezaron a reír, esa fue la ocasión perfecta para contarles que  Katia venia mañana. Asique les dije a todos que me prestaran atención y se lo conté. Los chicos querían que se la presentara y las chicas todavía se acordaban de ella, por todas las risas que nos habíamos echado la última vez que vino. Ya que estábamos, Ari les contó que Fanny también vendría, pero que no sabía cuándo y que pasaría el verano aquí.
Narra Cintia.
Me alegraba mucho estar comiendo con todos el día que oficialmente empezaban nuestras vacaciones. Me gustaba estar con los chicos, a algunos hacia un tiempo que los conocíamos y nos llevábamos muy bien, esos eran Roc y su hermano pequeño Benja, Hugo, Alan, Axel y Ulises. A Nathan le habíamos conocido desde el día que me choque con él, desde entonces nos hicimos muy amigos y ahora viene casi siempre con nosotros. Y bueno a Bruno le conocíamos de vista porque era muy amigo de Alan, quedaban casi siempre juntos para hacer skate o ir con la bici a saltar. Yo no sé que veía en Nathan, pero cada segundo que pasaba a su lado era el mejor para mi, desde el día que le conocí me cambió la vida. Creo que me estaba enamorando como me dijo Ari cuando lo hable con ella cuando le conocí. Porque cada sonrisa, cada gesto suyo me enamoraba cada día  más y más. Pero parece ser que el amor solo era de mi parte, bueno, no se lo demostraba, pero él tampoco me demostraba si sentía algo por mí, asique para no perderle como amigo, me callaba la boca y le amaba en silencio, que era lo que mejor se me daba hacer. Yo sabía que tarde o temprano, ese día llegaría, llegaría el día en el que no aguantaría más esconder todo lo que sentía hacia él, y se lo tendría que decir. Pero yo confiaba en que o bien, ese momento no llegara o tardara mucho en llegar o que Nathan se diera cuenta de lo que pasaba o esperar a que se enamorar de mi. Aunque dudaba mucho que la última opción pasara. Pero ahora eso me daba igual, estaba teniendo el mejor día de final de curso, con mis mejores amigas y amigos, con mi amor, aunque no fuera correspondido me daba igual con tal de que estuviera cerca de mí, comiendo todos juntos entre risas y bromas, y con unas notas que ni yo me creía, porque las había aprobado todas y me podía sacar el graduado de secundaría. Me había constado mucho aprobarlas todas y aunque alguna fuera con notas raspadas y las demás notas no pasaran del notable, me daba igual, porque lo importante para mí era que había aprobado todas y pasaría el verano de mi vida con mis amigos y amigas. Por cierto, que no os he hablado de las notas de las demás, Valeria como siempre había sacado en todo sobresalientes, a ella lo de estudiar era algo que se la daba muy bien desde pequeña, Amy más o menos había sacado las mismas notas que yo, Ariadna tenía las notas con algún sobresaliente y algún notable, pero estaban bastante bien al igual que Daniela que las tenía parecidas a las de Ari, y las de Iris era normales ni muy buenas ni muy malas. Asique como todas habíamos aprobado todas, tendríamos nuestro esperado verano, ese que tanto habíamos deseado y que ya teníamos planeado cada minuto.
Terminamos de comer y nos fuimos a casa a dar las notas y a dejar las mochilas. Habíamos quedado una hora después para ir a la playa y darnos unos baños y a celebrar las notas, y que ya habíamos empezado las vacaciones de verano.
Me puse mi bikini favorito, uno azul oscuro con detalles azul cian y naranja clarito, unos shorts vaqueros, una básica de tirantes y unas chanclas. Cogí una mochila y metí mi toalla, dinero por si decidíamos ir a algún sitio después de la playa o por si me apetecía tomar algo o me entraba de repente el hambre y mis gafas de sol. Me despedí de mis padres y me puse camino a la playa, no tarde mucho en llegar, unos diez minutos ya que mi casa no estaba lejos de la playa. Cuando llegue ya estaban algunos, pero todavía faltaba gente asique les esperamos para meternos todos juntos en el agua. Cuando llegaron los que faltaban, estábamos tomando un poco el sol y cuando estábamos ya todos en bañador nos fuimos corriendo al agua. Teníamos unas ganas increíbles de tirarnos todos al agua así que ni lo dudamos un momento. Estuvimos como una hora metidos en el agua, jugando a hacer aguadilla, carreras, nadando o haber quien aguantaba más debajo del agua. El agua estaba buenísima asique se nos paso el tiempo volando y cuando nos dimos cuenta que ya estábamos suficientemente arrugados nos salimos del agua. Tomamos un rato el sol y luego nos pusimos a jugar al futbol y al vóley. Primero chicas contra chicos y ya después hicimos equipos mixtos. Fue el mejor comienzo de vacaciones del mundo. Cuando empezó a oscurecer nos pusimos cada uno rumbo a su respectiva casa. Habíamos quedado al día siguiente, pero solo habíamos quedado las chicas, porque queríamos ir a recibir a Katia como era debido y darla una buena fiesta de bienvenida.
Llegue a casa y cené algo ligero y me fui a mi habitación. Me di una ducha para relajarme un poco y para quitarme la sal del mar. Cuando salí me puse el pijama y me tiré en la cama. Como no tenia sueño todavía me puse un rato la televisión, pero no había nada interesante, así que decidí ponerme un poco de música y coger el móvil para planear con las chicas la bienvenida de Katia que haríamos mañana. Estábamos todas conectadas al whatsapp hablando como unas locas de todos los detalles para que la fiesta fuera perfecta, como se notaba que todas estábamos nerviosísimas y teníamos unas ganas tremendas de volverla a ver. Al final decidimos quedar a las 10 de la mañana ya que no era mucho madrugar, en la plaza para ir al supermercado a comprar unas pizzas para comer todas juntas, unos refrescos, patatas fritas y algunas gominolas, ya que era la comida preferida de Katia. Y después iríamos a casa de Valeria para prepararlo todo y darla la sorpresa. Sabíamos que llegaría sobre la una, asique teníamos tiempo de sobra para preparar todo. Nos despedimos por el chat y nos fuimos a dormir, ya que mañana nos esperaba un nuevo día de vacaciones lleno de emociones.
Narra Valeria.
Me desperté pronto ese día, supongo que los nervios no me dejaban dormir. Eran las 9 de la mañana así que decidí ir a desayunar algo, un vaso de leche con unas galletas o algo por el estilo. Después me duche y vestí. Había quedado con las chicas a las 11 para preparar la fiesta de Katia. Quería que llegara ya porque la echaba muchísimo de menos. Todavía quedaba una hora para las 11, asique me puse con la tablet un rato, a ver una peli o alguna serie. Se me paso el tiempo muy rápido y me fui a la plaza donde siempre quedábamos. Llegue la primera, cosa rara en mí, pero las demás no tardaron en llegar ni cinco minutos, así que nos pusimos camino al super a por las cosas. Una vez allí, nos recorrimos como unas veinte veces cada pasillo decidiendo lo que teníamos o no teníamos que comprar. Decidimos por una vez lo que teníamos que comprar, asique cogimos unas bolsas de patatas, unas cuantas gominolas, unos refrescos, serpentinas, globos y confeti. Vamos, lo que suele tener una fiesta. Pagamos todo y nos fuimos a mi casa. Una vez allí, nos repartimos las tareas. Camila y Cintia hincharon los globos, Daniela y Amy decoraron el salón y Ari, Iris y yo pusimos lo que habíamos comprado en platos e hicieron algo de comida, unas pizzas y algunos sándwiches. Una vez todo preparado, nos sentamos en el sofá agotadas, y después de estar unos minutos haciendo el tonto y viendo la tele, aparecieron mis padres para avisarnos de que se iban a buscar a Katia ya. Quedamos en que nos llamarían cuando estuvieran cerca de casa para escondernos y darla una sorpresa.
A los quince minutos empezó a sonar Scream & Shout y era de mi móvil, mis padres. Todas se quedaron mirando y como ya estaba super nerviosísima las grite: ¡VAMOS A QUE ESPERAIS! Asique nos escondimos cada una en el sitio que habíamos acordado antes, solo quedaba esperar...
Narra Katia.
Llegué a la estación de autobuses, y cogí la maleta antes de dirigirme a donde me esperaban mi padre y mi madrastra. Jajaja estaba muy contenta, hacía que no volvía allí desde hace medio año. Lo echaba de menos, mucho. El barrio, los amigos y todo lo demás. Afuera me encontré con el coche de mi padre, con ellos fuera del coche esperando; asique fui corriendo a donde estaban a darles un abrazo porque les había echado mucho de menos. Después de abrazarnos lo suficiente metimos la maleta en el maletero y nos metimos en el coche. Teníamos unos quince minutos de camino y lo pasamos hablando de lo que nos había pasado a cada uno durante el tiempo que estuve con mi madre. Ya estábamos llegando, me acuerdo del barrio como si hubiera pasado toda mi vida allí, no había cambiado nada.
Llegamos a casa, donde viviría durante el verano, como siempre. Así que saque la maleta del coche y subí corriendo a entrar para ver a Valeria, que era a la que más echaba de menos. Abrí la puerta y…

sábado, 6 de abril de 2013

Capitulo 2


Fuimos a presentarnos. Nos acercamos a la chica y empezamos a hablar con ella.
Amy: Hola, que haces sola?
Xxx: Hola, soy nueva en el barrio, me mude hace dos días desde Colombia y todavía no conozco a nadie.
Ari: Hola, yo soy Ariadna pero me llaman Ari, y ella es Amy, encantadas. –y se diero dos besos. Hizo lo mismo con Amy-
Xxx: Encantada, yo soy Camila, pero mis amigos me llaman Cami, aunque aquí todavía no tenga ninguno.
Amy: Si quieres nosotras podemos ser tus amigas.
Cami: Me encataría.
Estuvimos hablando un rato. Camila nos contó que se había mudado con su madre por el trabajo y que tenía 16 años como nosotras.
Ari: Bueno Cami y que haces aquí?
Cami: Vine a dar un paseo por la playa, y vi a los dos chicos esos de allí hacer surf, por lo visto lo hacen muy bien.
Amy: Ah, esos de allí no son Benja y Roc?
Ari: Ahora que me doy cuenta, si que lo son jajaja
Cami: Les conoceis?!
Amy: Claro aquí en el barrio nos conocemos casi todos.
Ari: Son amigos nuestros, mira el de la tabla azul, el que es más bajito, se llama Benja y tiene 15 años; y el más alto de la tabla amarilla es Roc, su hermano mayor, tiene 17 años. Si quieres cuando salgan del agua te les presentamos, les encanta el surf, se pasan media vida en el agua con las tablas.
Cami: Que vergüenza, jajaja
Amy: Por? Con lo majos que son! Jajaja
Cami: También son guapos jajaja
Ari: Huyyy a ti te gusta alguno, eh pillina.
Amy: A que lo adivino es Benja, jajaja.
Cami: Que vaa. –y se sonroja- jajaja
Ari: Pero que mentirosa eres eh!
Seguimos hablando un rato más y la contamos a Camila como era vivir en el barrio, que hacíamos por las tardes,  como era el instituto al que íbamos y que mañana la presentaríamos a las demás chicas. Ella nos contó como era su vida en Colombia, nos habló también de sus gustos, la gusta mucho cantar. Cogimos confianza muy rápido con Camila, y nos hicimos muy amigas.
Narra Benja
Estaba en el agua haciendo surf con mi hermano Roc y vi que una chica nos miraba, me detuve un poco a mirarla pero no la reconocía, no era del barrio, de repente note que alguien me tiraba de la tabla, sin darme la vuelta sabía que era Roc porque solo estábamos él y yo en el agua. Volví a subirme en mi tabla azul mientras Roc se reía.
Roc: Bueno canijo, a quien mirabas tu tan embobado? Jajaja
Benja: A nadie
Roc: Como que no, si yo te he visto mirar allí donde esta esa chica
Benja: Estaba mirando para ver si caía en quien era, porque no me suena de haberla visto en el barrio.
Roc: Ahora que me fijo, no será amiga de Ari y de Amy.
Benja: No creo, por?
Roc: Pues porque acaban de llegar y se están acercando a ella
Benja: Pues no sé, pero de aquí no es
Roc: Bueno, sigamos haciendo surf un rato más y si cuando nos salgamos del agua siguen allí, iremos a mirar quien es y a saludar a Ari y a Amy.
Benja: Me parece una buena idea
Y los dos siguieron cogiendo olas e intentaban surfearlas, pero Benja estaba desconcentrado y cada vez que cojía una ola se caía de la tabla. No podía dejar de pensar en aquella chica, era realmente guapa, le gustaría mucho conocerla, asique fue hasta donde estaba Roc y le dijo que ya estaba cansado que si se podían salir ya. Roc le dijo que vale que él también estaba ya cansado y cuando ya estaban fuera, se acercaron a donde estaban las tres chicas.
Roc: Hola chicas. Que hacéis aquí?
Ari: Hola roc, hola Benja. –Y les dio dos besos, Amy hizo lo mismo- Que tal?
Roc: Muy bien, vosotras?
Amy: Bien también.
Roc: Que, no pensáis presentarnos a vuestra amiga?
Ari: Ah, lo siento, jajaja. Bueno chicos esta es Camila.
Roc: Un placer conocerte Camila. –se dan dos besos-
Cami: Encantada, pero me puedes llamar Cami. –se giró y vio a Benja- Hola –dijo esta vez muy cortada-
No sabía que contestarla, me moría de la vergüenza. Mi mente me decía que si no contestaba algo ya, quedaría como un completo idiota, asique me dispuse a saludar, pero me seguían sin salir las palabras.
Benja: Ho-hol-hola –dije tartamudeando, pff había quedado como un tonto, asique me di la vuelta, cogí la tabla de surf y me dispuse a irme, asique me despedí de los demás eso sí, sin mirarles- Adios, esto yo… Me tengo que ir a hacer deberes.
Ya estaba llegando al paseo cuando oí que alguien corría detrás de mí hacia mí. Cuando llegue al paseo y me había alejado lo suficiente para que no me vieran, dejé la tabla y me senté en el suelo con la cabeza entre las  piernas. Estuve unos segundos así hasta que escuche que alguien se sentaba delante de mí y me llamaba. Era Amy:
Amy: Benja, que te pasa? Porque te has ido así sin más?
Benja: Tranquila Amy, no me pasa nada.
Amy: Yo eso no me lo creo. Benja, te conozco desde hace mucho y eres uno de mis mejores amigos, sabes que me puedes contar todo, y que yo no diré nada a nadie, confía en mí.
Benja: Pues a ver cómo te cuento esto… a ver me he ido por Camila, porque, no sé, he quedado como un tonto nada mas presentarme. Normalmente suelo cagarla con la gente cuando ya llevo mucho tiempo con ella, no nada más presentármeles. Y pfff… me cuesta hablar de esto Amy. –Agache la cabeza otra vez, para que no viera que estaba triste.-
Amy: En resumidas palabras, te has ido porque Cami te  gusta y nada más conocerla has quedado como un verdadero idiota, no?
Benja: Exacto, has dado en el clavo.
Amy: Tranquilo hombre que por eso no pasa nada, a ella le caes bien, creeme
Benja: Y como sabes tú eso?
Amy: Solo te digo que confíes en mi.
Benja: Bueno, pero que sepas que lo hago porque nunca me has fallado y siempre he podido confiar en ti.
Nos dimos un abrazo y nos despedimos, Amy volvió con los demás y yo me fui a casa porque aunque no tenía deberes no quería quedarme allí con ellos. El camino a casa lo pase pensando en lo idiota que había quedado delante de Camila. Me arrepentía muchísimo de haber tartamudeado. Porque a mí? Siempre me acaban traicionando los nervios, y eso tenía que remediarlo ya, urgentemente.
Narra Camila
No sé porque Benja se fue así de rápido. Se puso muy mono cuando tartamudeó, jajajaja, estaba muerto de la vergüenza como yo, solo que yo a veces se ocultarla, por lo visto él no sabía. Me quede con Roc y Ari, porque Amy fue a ver si a Benja le pasaba algo. Roc me contó cosas sobre él y su hermano. Roc tenía 17 años y Benja, su hermano pequeño tenía 15. Roc tenía los ojos color miel, eran muy bonitos, pero a mí me llamaron la atención más los de Benja. Eran azules claritos, me encantaban los ojos azules, pero los suyos enamoraban. Cuando le vi fue en lo primero que me fijé, me quede como hipnotizada, es como si no pudiera  dejar de mirar sus preciosos ojos, hasta que disimuladamente, Ari, me dio un pequeño golpecito para que reaccionara, ya que Roc me extendía la mano para presentarse.
Cuando Roc se fue, me quede con Amy y Ari unos cuantos minutos más. Intercambiamos números de teléfono, para el Whatasapp y para estar en contacto, ya que no conocía a nadie. Eran muy amables conmigo, y me dijeron que mañana me llamarían para presentarme a sus amigas. Después de estar un rato en la playa nos fuimos a dar una vuelta por el barrio, fueron muy amables y me le enseñaron entero en cada sitio me contaban lo que hacían, quien solía ir allí, todo eso y alguna historia que había pasado allí. Tras recorrernos todo el barrio cada una se fue a su casa. Ari se fue por un lado y Amy y yo nos fuimos juntas, por lo visto vivíamos al lado. De camino, Amy y yo nos pusimos a hablar de Benja. Cada vez que hablaba de él, sentía como mariposas en el estomago, pero me encantaba esa sensación.
Cami: Que le pasaba a Benja?
Amy: No sé, no me lo quiso contar.
Cami: Seguro? Como estuviste tanto rato… pensé que te lo habría contado.
Amy: Algo me conto… jajajajaja
Cami: Y no me lo podrías contar a mi? –puse cara de niña buena que eso siempre funciona-
Amy: Camila! No me pongas esa cara por favor! Jajajaja
Cami: Venga Amy, cuéntamelo, que sabes que no voy a decir nada. Es sombre mí?
Amy: Si, es sobre ti. No puedes decir nada eh! Que si no Benja no me volverá a contar nada.
Cami: Tranquila, soy una tumba.
Amy: A ver pues se fue porque había quedado como un tonto delante de ti nada más conocerte.
Cami: Y? No pasa nada, me encanta como tartamudea jajaja –me sonrojé un poco-
Amy: Pues porque… le gustas Cami, le gustas.
Cami: Ala… no lo sabía. –Me sonrojé muchísimo más y Amy lo notó-
Amy: Y por lo que nos has contado antes de que vinieran ellos a saludar a ti te gusta él. O me equivoco?
Cami: No, bueno, nose, quizás un poco, o si… No sé jajaja
Amy: Uiii yo esta relación la veo eh! Jajajaja, amor a primera vista.
Cami: Amy! Jajajaja déjame, me voy!
Amy: Adiooos! No pienses mucho en…
Cami: Calla! No lo grites! Jajaja. Hasta mañana!
Amy: Hasta mañana!
Me fui a mi casa. Entre y mi madre estaba preparando la cena. Me senté y cenamos juntas. Mientras cenábamos, la conté todo lo que había hecho hoy menos lo de Benja. Cuando terminé de cenar, ayude a mi madre a recoger los platos y me fui a darme una ducha para relajarme. Me puse el pijama y me tumbe en la cama. Me puse a escuchar música, estaba feliz. Había llegado a un nuevo país y al segundo día de llegar, ya había hecho tres amigos. Mañana me espera otro día lleno de diversión, además estaba emocionada porque me iban a presentar a las amigas de Amy y Ari. Esperaba caerlas bien. Y pensando todo esto, me quede dormida.
Narra Ariadna.
Me levante con la alarma del despertador, era el último día de clase, ese que tanto habíamos esperado para que nos dieran las vacaciones y hacer nuestros planes que tanto deseábamos y que llevábamos preparando durante tanto tiempo; pero a la vez era ese día tan temido, porque nos daban las notas. Esperábamos aprobar todas todo, para que así nuestros padres nos dejaran hacer nuestros planes y tener un verano perfecto e inolvidable.
Hice la rutina de siempre, me duche y me vestí; este día me puse muy veraniega, una camiseta de tirantes  y unos shorts vaqueros, con una chaqueta finita y unas sandalias. Desayuné lo más rápido que pude y me fui corriendo donde quedaba con Amy. Hoy quería llegar antes de ella, y si, lo conseguí, pero por muy poco. Entramos en clase con todas como siempre, y es todas las clases estuvimos jugando y hablando ya que era el último día y nadie estaba por la labor de hacer algo. Le conté a las chicas que el día anterior habíamos conocido a una chica majísima y que por la tarde quedaríamos con ella y se la presentaría a todas. Ese día al salir habíamos quedado con nuestros amigos para comer con ellos, yo les pregunté que si les importaba que fuera Camila y me dijeron que no, que no pasaba nada, asique al salir de clase la llamé y se lo dije. Ella aceptó aunque me dijo que la daba vergüenza porque solo nos conocía a Amy, a Roc, a Benja y a mí.
Ya habían acabado las clases y nos reunimos todos lo que íbamos a comer que éramos: Daniela, Iris, Valeria, Amy, Camila, Cintia, Bruno, Hugo, Alan, Axel, Roc, Benja, Ulises, Nathan y yo. Nos fuimos todos al Mc Donalds, cada uno pidió lo suyo y comimos juntos todos. Cuando nos juntábamos  nunca faltaban las risas y las bromas, aunque alguna vez se pasaran con las bromas un poco. Les presenté a Camila, les cayó a todos super bien.
Mirando lo que pasaba alrededor mío, me di cuenta de que Valeria se iba a la calle sin avisar y corriendo, también me fije en que estaba hablando por teléfono. Valeria no era de las que se va sin avisar, y como se fue tan rápido hacia fuera, pensé que pasaba algo. Salí detrás de ella sin que los demás se dieran cuenta. La vi sentada, estaba de espaldas a mí, así que no vio que me acercaba. La llame  tocándola el hombro, pero despacio, para que no se asustara, y se dio la vuelta. Tenía los ojos llorosos, pero tenía una gran sonrisa en la cara. No sabía que la pasaba, asique decidí abrazarla y ahí fue cuando se puso a llorar. Después del abrazo, paró de llorar, asique fue el momento de preguntarla que la pasaba.

lunes, 1 de abril de 2013

Capitulo 1


Ariadna.
Me levante cuando el despertador sonó, era miércoles y tan solo quedaban dos días para terminar las clases. Tenía más sueño de lo normal. La noche anterior me había quedado escuchando música hasta la madrugada, ya que no tenía sueño. Eran las 7 de la mañana y yo me disponía a darme una ducha rápida y a prepararme para ir al instituto. Me duché y me puse unos vaqueros claritos, con una sudadera roja y mis vans rojas.  Al acabar de prepararme, me puse a desayunar con mi hermano, Martín, que como siempre no tardaba ni dos segundos en tomarse su vaso de cola cao y se iba a peinarse. Cuando termine de desayunar ya eran las 8:10 de la mañana. Me fui a peinar, me puse mi queridísimo lazo negro. Cogí la mochila, las llaves y algo de dinero y me fui donde quedaba todos los días con Amy. Cuando estaba llegando allí la vi, como siempre esperando porque llegaba tarde. Llegue y nos abrazamos y nos dimos dos besos como siempre, después nos pusimos de camino al instituto. De camino, nos pusimos a hablar de todos los planes que habíamos hecho para estas vacaciones tan esperadas, solo faltaba acordarlo con los padres, pero su consentimiento dependía de las notas que nos daban el ultimo día…
Ya casi estábamos en la puerta cuando nos encontramos con Valeria, que venía acompañada de Cintia, y entramos todas juntas. Dentro nos encontramos con Iris y Daniela que nos esperaban para entrar a clase todas juntas, eso ya se había convertido en una costumbre. Pasaron las clases; que por cierto, se me hicieron eternas, y llego la hora del recreo. Salimos a la calle y nos fuimos a nuestro banco. Allí nos pusimos a hablar y a ponernos al día. Valeria estaba muy emocionada porque nada más acabar el curso vendría su hermanastra, Katia, a pasar todo el verano con ella, yo las conté que mi prima Fanny también vendría a pasar el verano en mi casa. También nos pusimos a hablar de todos los planes que teníamos para el verano, para hacerlos todas juntas, solo nos faltaba la aprobación de nuestros padres y en parte eso dependía de las notas que sacáramos a final de curso, las cuales nos daban el viernes. Se nos pasó el tiempo volando y tuvimos que volver a entrar al instituto para terminar las clases que nos quedaban antes de irnos a casa. Al acabar las clases, nos reunimos como siempre en la puerta para irnos las seis juntas a casa.
Al llegar a casa me esperaban mama y Martín, dejé las cosas en mi cuarto y me fui directa a la cocina a comer, ya que tenía un hambre espantoso. En la comida me puse a hablar con Martín y sobre lo que haría en verano. Me contó que seguramente se quedaría aquí con Hugo, irían a la piscina, vamos lo que se suele hacer en verano. También me conto seguramente le quedara historia, asique mama le obligaría a estudiar todos los días. Al acabar de comer, me fui a mi habitación a hablar con todas por whatsapp; estuvimos como unas dos horas hablando hasta que decidimos ponernos a hacer los deberes. La tarde se me hizo eterna porque no tenía nada interesante que hacer, asique me puse a ver la televisión y me pase toda la tarde tirada frente la tv. Ya era casi la hora de cenar cuando Cintia me llamo y nos pusimos a hablar.
Cintia: Tiaaaaa!! Te tengo que contar urgenteeemente!!
Ari: Pues a que esperas? Cuenta ya!
Cintia: He visto hoy a un chico que estaba… jajaja para comérsele enterito!
Ari: Tia, quien?! Edad? Curso? Nombre? Donde vive?
Cintia: Pero que es esto, un interrogatorio? Jajajaja, mañana te digo quien es y todo.
Ari: Venga vale, pero sin falta eh!
Cintia: Claro. Bueno Ari, te tengo que dejar que mi mama se esta poniendo histérica porque la cena se enfria. Te quiero
Ari: Vale. Te quiero
Y colgamos. A los cinco minutos mama nos llamó a Martín y a mi para cenar. Yo no tarde mucho en irme a la cama ya que estaba medio muerta por haberme quedado despierta hasta tarde el día anterior, asique me puse mi pijama de Winnie the Pooh; lo sé es un poco infantil, pero a mi me encanta, y me metí en la cama. Estuve dando vueltas un rato pensando en quien era el chico que decía Cintia, pero por mas que pensaba quien podría ser, no se me ocurría nada, y dándole vueltas y vueltas, me quede dormida.
Al día siguiente entro Martín en mi habitación mientras dormía y se tiró encima mio para despertarme, y si, lo consiguió, pero también consiguió que a los dos minutos estuviera corriendo como una loca detrás suyo. Cuando ya me había calmado un poco, me fui al baño, me duche y me puse un pantalón corto de deporte con una camiseta de tirantes y una chaqueta de Adidas rosa, ya que ese día tenia educación física y hacia demasiado calor para ir en chándal largo. Desayune y me fui corriendo para no hacer esperar a Amy. De camino, la conté como me había despertado  mi hermano, y hablando y hablando, salió el tema de Hugo. Yo sabía que a Amy, aunque fuera muy poquito, le gustaba Hugo, y ese día así sin más, la solté todo lo que pensaba. Y como era normal, Amy lo negó todo, pero aunque ella creyera que no me había dado cuenta, cuando la dije lo de Hugo se sonrojo un poco. La iba a decir que se había sonrojado pero detrás nuestro aparecieron Valeria y Cintia, y me calle. Lo que quedaba de camino lo pasé hablando con Cintia, bueno en realidad no la deje decir gran cosa porque estaba todo el rato haciéndola preguntas del chico ese tan guapo que había visto ayer y no me había dicho quien era. Subimos a clase y allí nos esperaban Iris y Daniela. Esperamos a que sonara el timbre que indicaba el comienzo de las clases y nos metimos adentro. Ese día se me paso rápido, cosa que no suele ser muy normal porque las clases son un coñazo y mas los últimos días porque los profesores empiezan a mandar ejercicios para que hagamos algo. Cuando sonó el timbre que indicaba el fin de las clases, salí disparada hacia Cintia, la cogí de la mano y tire de ella para que corriera detrás de mí. Una vez fuera la dije que me señalara quien era el chico ese tan buenorro, pero no le veíamos y ya desde afuera las demás chicas nos gritaban para que nos moviéramos porque querían irse ya a casa, y bueno con la decepción de que no le habíamos visto, nos disponíamos a ir con nuestras amigas cuando Cintia chocó con alguien y se le cayó la carpeta al suelo y sus apuntes de extendieron por todo el suelo.
Chico: Lo siento, deja que te coja los apuntes. –se agacho y los cogió-
Cintia: -se quedó paralizada-
Chico: Toma, aquí los tienes. –le alargó el brazo para dárselos, pero Cintia no reaccionaba-
Ari: Perdona a mi amiga, no se que la pasa. –y cogí los apuntes- Por cierto yo me llamo Ari y ella es Cintia.
Chico: Encantado, yo soy Nathan. –se dan dos besos, pero Cintia sigue sin reaccionar-
Ari: Bueno nosotras nos vamos ya, mucho gusto Nathan. –cogí a Cintia del brazo y tiré de ella para que se mueva-
Nathan: Adios.
Afuera ya nos esperaban las demás y las dije que fueran llendo que tenía que hablar con Cintia, asique ellas iban delante y nosotras las seguíamos solo que un poco más lejos para que no nos escucharan.
Ari: Tia, que coño te a pasado? Porque te has quedado callada?
Cintia:  Ari, era él Ari.
Ari: Quien era?
Cintia: Del chico que te hable ayer por teléfono.
Ari: Y se puede saber porque te has quedado paralizada?
Cintia:
Ari: Cintia, no creo… TE GUSTA NATHAN!
Cintia: No lo grites! Además no me gusta, tan siquiera lo conozco…
Ari: Pero te gustaría conocerlo no?
Cintia: Eso es ovbio! Claro tia, no has visto como esta?
Ari: Jajajaja, bueno mejor vamos con las demás, ya hablaremos tu y yo muy seriamente de esto en otro momento.
Cintia: Vale jajaja
Y nos pusimos a correr hacia las otras, lo que quedaba de camino lo pasamos contándonos cosas y riéndonos.
 Llegue a casa y comí. Me fui a mi cuarto y como estaba tan aburrida, cogí la guitarra un rato, empecé tocando alguna que otra canción facililla y como hacía mucho que no la tocaba estuve como dos horas tocándola hasta que entro Martín en mi habitación y me tiro el teléfono a la vez que me decía es Amy.
Inicio conversación telefónica:
Amy: Ariiii, quiero salir, me aburro en casa, sal conmigo porfis
Ari: Espera un momento que pregunto a mi ma –Voy a preguntar y vuelvo- Hora y lugar jaja que si que me dejan
Amy: Te paso a buscar en diez minutos estate lista eh!
Ari: Lo estare tranquila, chaoo
Amy: Te quiero.
Final de la conversación
Me fui al baño me peine un poco, me cambie de ropa ya que no iva a salir en pantalón corto de deporte; me puse unos cortos vaqueros y una camiseta corta de parís. Me fui al salón a esperarla y apareció Martín que por lo visto había quedado con Hugo. Me llamó Amy para que saliera. Me despedí de todos y salí a la calle, pero vi que Amy no estaba sola, estaba con Hugo, muy juntitos, demasiado quizás. Cuando me vieron aparecer por la puerta se separaron de golpe. Salí y les di dos besos a cada uno, con Hugo me llevaba muy bien ya que le conocía desde pequeñito porque siempre había sido el mejor amigo de Martín, y los fines de semana cuando llegaba a casa tarde siempre me les encontraba allí jugando a la play. Amy y yo nos despedimos de Hugo y nos fuimos a dar una vuelta por el barrio. A mí me apetecía ir a la playa asique fuimos andando. Me gusta mi barrio porque es costero y me encanta la playa. Llegamos a la playa y nos dimos cuenta de que había muy  poca gente por no decir que había cinco personas contadas. Dos chicos haciendo surf y una chica viéndolos, y como estaba sola y no la habíamos visto nunca por el pueblo, fuimos a ver quien era.