sábado, 18 de mayo de 2013

Capítulo 7


Después de darle un beso en la mejilla, acompañados de varias lagrimas que caían por mis mejillas, me levanté de la cama. Le miré por última vez antes de salir, y cuando estaba dando mi primer paso, note un roce en mi mano, como si me intentaran agarrar, pero sin fuerzas. Entonces me giré y vi como una mano me rozaba y escuché un susurro casi inaudible. Era Ulises, que estaba diciendo algo. Me acerqué más para ver si podía oír lo que estaba diciendo. Me estaba llamando, para que no me fuera. Apenas podía pronunciar las palabras. Me agarró la mano con un poco más de fuerza. Yo volvía a estar sentada en la cama a su lado. Estaba emocionada y se me empezaron a saltar las lágrimas poco a poco. Sentía como si todo volviera a tener sentido en esta vida, sabía que sin él no podía estar, sin él no podía vivir. Empezó a abrir los ojos lentamente, y cuando más o menos los tenía abiertos, pronunció mi nombre una vez más. Pero toda la felicidad que había aparecido cuando había pronunciado mi nombre agarrándome la mano, desapareció en un par de segundos, cuando los ojos se le cerraron y se le acabó la fuerza en la mano y me soltó poco a poco hasta que la mano no tenía nada de fuerza. Entonces me empecé a poner nerviosa. A cada segundo que pasaba me ponía peor y más nerviosa. Me puse a llorar cada vez más y más fuerte y desconsoladamente. Y de la impotencia que tenía en ese instante, me puse a moverle y a decirle que se despertara, pero de lo nerviosa que estaba se me fue de las manos. Me puse a llorar desconsoladamente y le gritaba para que se despertara.
Narra Ariadna.
Estábamos todos en la sala de espera, esperando que Valeria a ver si ella conseguía que Ulises se despertara, o reaccionara de alguna manera, moviéndose, o hablando aunque fueran palabras sueltas. Algo que nos indicara que estaba mejor. Todos estábamos preocupadísimos porque no queríamos que le pasara nada. Él siempre había sido el fuerte en estos casos, el que nos conseguía sacar una sonrisa cuando todo parecía perdido. Era el fuerte del grupo, y ahora sin él a nuestro lado, esto se estaba haciendo realmente difícil, porque no había nadie para animarnos, para decirnos que todo iba a salir bien, que no teníamos que preocuparnos.
Y de repente, escuchamos unos ruidos en la habitación de Ulises. Al principio no les dimos importancia, eran como susurros, pero poco a poco se fueron haciendo más fuertes y más intensos. De susurros pasaron a ser palabras más fuertes y cada vez eran más y más fuertes, hasta que se convirtieron en gritos que se hacían cada vez más y más intensos. Todos empezamos a preocuparnos por lo que podía estar pasando en la habitación. Nos daba miedo que le pudiera estar ocurriendo  algo malo a Ulises, pero ninguno se atrevía a entrar. En esos momentos el valor lo habíamos perdido completamente. Todos empezamos a mirarnos, estábamos muy nerviosos, nadie se atrevía a entrar, pero sabíamos que alguien lo tenía que hacer y pronto. Mire a todos uno por uno, y cuando posé mi mirada en Roc, nuestras miradas coincidieron. No hacían falta palabras para entendernos en ese momento, así que vino hasta donde yo estaba, me cogió de la mano y los dos nos armamos de valor, el poco que nos quedaba, y entramos en la habitación.
Nada más encontrar, nos quedamos totalmente paralizados. Valeria estaba zarandeando a Ulises y gritándole que se despertara. Estaba llorando, mucho. Después de nuestros segundo se sock, fuimos corriendo hacia Valeria y la apartamos de Ulises. Roc la cogió por la cintura y la separó de él y  yo deposite a Ulises en la cama. Después de acostarle, me dirigí hacia Val y Roc. Val estaba llorando muchísimo, entonces entre Roc y yo, la dimos un fuerte abrazo para que se tranquilizara un poco, y aunque le costo un poco al principio, poco a poco se fue tranquilizando, hasta que dejo de llorar. Decidimos sentarnos en el sofá que había en la habitación y que nos contara lo que había pasado para que se hubiera puesto así.
Ari: Val, ya que estas más tranquila, ¿nos puedes contar que ha pasado para que te pusieras así?
Val: Pues, a ver, a lo mejor no me creéis, pero lo que os voy a contar es lo que ha pasado, sé que cuando lo escuchéis va ha parecer una tontería, pero es la verdad.
Roc: Val, tu cuéntanos, porque nosotros te vamos a creer.
Ari: Es verdad Val, nunca nos has mentido, ¿por qué lo ibas a hacer ahora?
Val: Vale. A ver, yo entre en la habitación y cuando Roc se salió, yo me quede hablando con Ulises, intentando que despertara o que reaccionara  de alguna forma y cuando ya me iba a ir de la habitación, una mano me agarro y susurraba mi nombre una voz muy débil. Entonces me di la vuelta  y me le encontré despierto, con los ojos entrecerrados, pero me agarraba y susurraba mi nombre. Y claro, yo me emocioné muchísimo y estaba muy contenta, pero de repente…
Valeria no podía seguir hablando, se la habían nublado totalmente los ojos y la voz le salía entrecortada, hasta un punto que no podía pronunciar palabra. Decidí abrazarla, porque sabía que con eso siempre se calmaba aunque fuera un poco, lo suficiente para que pudiera seguir contándonos la historia. Al cabo de varios minutos lo conseguí. Valeria se había tranquilizado, así que siguió contándonos.
Val: A ver, ¿por dónde estaba?
Roc: Te llegabas por cuando se había medio despertado, pero paso algo.
Val: Si. Pues de repente cuando yo creía que ya estaba fuera de peligro y que le iba a pasar nada, empezó a perder la fuerza al hablar. Se le cerraron los ojos, la voz se le apagó y la mano con la que sujetaba la mía fue perdiendo fuerza hasta que sin fuerza cayó en la cama.
A Valeria la costaba seguir hablando, pero hizo un esfuerzo y prosiguió con la historia de Ulises.
Val: Yo me puse muy nerviosa, primero empecé moviéndole un poco, suavemente y susurrándole que se despertara, pero poco a poco los nervios se apoderaron de mí y perdí el control. Empecé a gritarle y a zarandearle bruscamente. Pero no era yo, eran mis nervios los que actuaban por mí.
Note como mientras nos lo contaba se la escapaba alguna lagrima, pero no le dio importancia y consiguió terminar
Ari: Val, no te preocupes por eso, no eras tú, es normal que pasara esto. Yo se que le quieres  y no quieres perderle.
Roc: Eso. Pero lo que hay que hacer ahora es ir a avisar a un médico y contarle lo que ha pasado.
Val: Roc, yo no me siento con muchas ganas de contarlo otra vez, no creo que tenga fuerzas.
Cada vez inundaban más y más lágrimas los ojos marrones de Valeria.
Ari: Tranquila Val, tu salte afuera a tomar un poco el aire y te despejas. Y mientras Roc y yo hablamos con los médicos y les contamos lo que tú nos has contado.
Val: Ari, muchas gracias, enserio.
Nos dimos un abrazo y salimos de la habitación los tres a la vez. Valeria se dirigió a las puertas de salida, en cambio Roc y yo fuimos a buscar al médico para contarle todo lo sucedido apenas unos minutos.
Narra Roc.
Me dirigí con Ari a buscar a un médico. Tras estar buscando unos minutos, lo encontramos y le explicamos lo sucedido. Después de explicárselo, fuimos a la habitación para que el doctor pudiera examinar a Ulises. Tras examinarlo cuidadosamente, nos dijo que había dos noticias, una buena y una mala. La buena era que estaba bien que hubiera reaccionado, eso significaba que no había daños cerebrales. La mala era que se iba a tener que quedar un tiempo para seguir haciéndole pruebas y para que despertara y que todo estuviera bien. Nos dijo que empezarían con las pruebas en ese momento, así que le dimos las gracias y salimos de la habitación, para ir con los demás que seguían en la sala de espera.
Nada más llegar a la sala de espera, se levantaron todos y vinieron corriendo hacia nosotros preguntando que como estaba Ulises. Estaban un poco alterados así que primero les dijimos que se tranquilizaran y después les contamos todo lo que había pasado, primero lo de Valeria y luego lo que nos dijo el doctor. Tras habérselo contado, todos parecieron un poco más calmados. Estábamos todos muy cansados y queríamos irnos a casa a descansar un poco, pero no queríamos dejar a Ulises solo en el hospital por si pasaba algo, así que decidimos  hacer dos grupos. Alan, Bruno, Roc, Katia y yo decidimos quedarnos en el hospital para que los demás fueran a casa a descansar un poco, así que Camila, Benja, Hugo, Val, Cintia, Iris, Daniela y Amy fueron todos a casa de Daniela que era la que más cerca estaba del hospital.
Narra Daniela.
Los ocho nos fuimos camino a mi casa que era la que más cerca estaba del hospital. Antes de irnos del hospital hable con Ariadna para que nos tuviera informados si pasaba algo.
Por el camino decidimos para a comprar algo para comer ya que era la hora de cenar, así que paramos en un supermercado que había cerca del hospital. Tras haber comprado unas pizzas y unas bolsas de patatas, fuimos directos a mi casa. Una vez allí, Iris, Cintia, Camila y Benja me ayudaron a preparar la cena. Mientras tanto en el salón estaban Amy y Hugo, como no, los dos juntitos, hablando de sus cosas. Busque con la mirada a Val, pero no la encontraba por ningún lado. Decidí preguntarles a Amy y a Hugo que si sabían donde se había metido, porque te una cosa estaba segura y esa cosa era que Val estaba en la casa.
Dani: Chicos, ¿sabéis donde esta Valeria?
Hugo: La vi entrar, porque iba delante de mí, aunque iba muy callada la verdad. Supongo que estaría cansada.- se encoge de hombros-
Dani: Gracias Hugo. Y tu amy, ¿la has visto después de entrar en la casa?
Amy: Si, creo oírla decir que iba al baño pero de eso ya hace un buen rato, por lo menos 10 minutos. Me extraña que no haya salido de allí.
Dani: Muchas gracias Amy.
Y preocupada se dirige al baño. Cuando está llegando a la puerta empieza a escuchar unos sollozos que provienen del propio cuarto de baño. Llama a la puerta y de repente los sollozos paran, pero nadie contesta. Vuelve a insistir golpeando la puerta con los nudillos, pero nada. Decide hablar a su amiga que esta en el baño.
Dani: Val, cariño, soy Dani, ábreme por favor.
Val: No.
Dani: Pero, ¿por qué?
Val: No quiero hablar con nadie ni que nadie me vea.
Dani: Si no sales, los demás van  empezar a preocuparse y van a venir a ver qué pasa y eso sería peor.
Val: Mejor te dejo pasar, porque no quiero salir.
Valeria quito el pestillo de la puerta para que pudiera entrar. Entre y me la encontré sentada en el suelo con la cabeza entre las rodillas para que no la viera la cara. Me senté a su lado y la di un abrazo, y cuando ya estaba más calmada me conto que estaba así por Ulises, porque no quería que le pasara nada. Yo la dije que recordara lo que nos había dicho el médico, que ya estaba fuera de peligro. Ella lo recordó y saco una media sonrisa, con eso me bastaba. Sabía que esta situación era muy difícil para ella. De repente, escuchamos un grito que provenía de la cocina diciéndonos que la cena ya estaba que fuéramos a cenar, y eso es lo que hicimos, pero antes Val se lavo un poco la cara para que no se la notara que había estado llorando.
Narra Hugo.
Cenamos todos juntos. Los chicos para que estuviéramos mejor intentaron hacernos reír todo lo posible y gracias a eso la cena se hizo más amena. Cuando lo teníamos todo recogido nos tumbamos un rato en el sofá a descansar que nos hacía falta, porque después tendríamos que ir a relevar a Bruno, Roc, Alan, Katia y Ari. Decidimos poner una película para no tener que pensar mucho en Ulises. Dejamos que decidiera Val que era la que más afectada estaba por el tema. Eligio una que se llamaba “La última canción” que era de amor. Justo cuando nos llegábamos por la mitad de la película, en la parte más interesante empezó a sonar “Pursuit of Happiness” ese era el móvil de Hugo. La llamada era de Alan. Hugo lo cogió lo más rápido posible y descolgó.
Hugo: ¿Si?
Alan: Hugo, ¿sigues con todos en casa de Dani?
Hugo: Si, ¿por?, ¿pasa algo?
Alan: Bueno, es que, el doctor acaba de salir de la habitación de Bruno con las pruebas y nos ha dicho…
A Alan le temblaba cada vez más la voz.
Hugo: Alan, dime. ¿No le habrá pasado nada malo a Ulises no?
Alan: Esto… es mejor que vengáis y que os lo explique otro, yo no tengo fuerzas para seguir hablando.
Hugo: Alan.
Alan cuelga el teléfono. Los demás se me quedan mirando, porque estaba muy pálido y me empezaron a preguntar que qué pasaba y que porque me habían llamado. Entonces les conté mi conversación con Alan y decidimos ir lo más rápido posible al hospital para que nos contaran que pasaba.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Lo siento por no haber subido capítulos estos dos fines de semana pasados, he estado un poco liada, pero bueno el capítulo nuevo ya esta subido. Por cierto me gustaria que  me siguierais en el twitter de la novela que es @TantasDeUna y aqui teneis mi correo por si os apetece comentar algo o hablar, es unahistoriadetantas97@gmail.com.
Por  cierto, me gustaría que me siguierais en la novela :)
Bueno eso es todo, subiré otro capítulo el finde que viene :) 
Besoos a tod@s :))

No hay comentarios:

Publicar un comentario