Después de
darle un beso en la mejilla, acompañados de varias lagrimas que caían por mis
mejillas, me levanté de la cama. Le miré por última vez antes de salir, y
cuando estaba dando mi primer paso, note un roce en mi mano, como si me
intentaran agarrar, pero sin fuerzas. Entonces me giré y vi como una mano me
rozaba y escuché un susurro casi inaudible. Era Ulises, que estaba diciendo
algo. Me acerqué más para ver si podía oír lo que estaba diciendo. Me estaba
llamando, para que no me fuera. Apenas podía pronunciar las palabras. Me agarró
la mano con un poco más de fuerza. Yo volvía a estar sentada en la cama a su
lado. Estaba emocionada y se me empezaron a saltar las lágrimas poco a poco. Sentía
como si todo volviera a tener sentido en esta vida, sabía que sin él no podía
estar, sin él no podía vivir. Empezó a abrir los ojos lentamente, y cuando más o
menos los tenía abiertos, pronunció mi nombre una vez más. Pero toda la
felicidad que había aparecido cuando había pronunciado mi nombre agarrándome la
mano, desapareció en un par de segundos, cuando los ojos se le cerraron y se le
acabó la fuerza en la mano y me soltó poco a poco hasta que la mano no tenía
nada de fuerza. Entonces me empecé a poner nerviosa. A cada segundo que pasaba
me ponía peor y más nerviosa. Me puse a llorar cada vez más y más fuerte y
desconsoladamente. Y de la impotencia que tenía en ese instante, me puse a
moverle y a decirle que se despertara, pero de lo nerviosa que estaba se me fue
de las manos. Me puse a llorar desconsoladamente y le gritaba para que se
despertara.
Narra
Ariadna.
Estábamos
todos en la sala de espera, esperando que Valeria a ver si ella conseguía que
Ulises se despertara, o reaccionara de alguna manera, moviéndose, o hablando
aunque fueran palabras sueltas. Algo que nos indicara que estaba mejor. Todos
estábamos preocupadísimos porque no queríamos que le pasara nada. Él siempre
había sido el fuerte en estos casos, el que nos conseguía sacar una sonrisa
cuando todo parecía perdido. Era el fuerte del grupo, y ahora sin él a nuestro
lado, esto se estaba haciendo realmente difícil, porque no había nadie para
animarnos, para decirnos que todo iba a salir bien, que no teníamos que
preocuparnos.
Y de
repente, escuchamos unos ruidos en la habitación de Ulises. Al principio no les
dimos importancia, eran como susurros, pero poco a poco se fueron haciendo más
fuertes y más intensos. De susurros pasaron a ser palabras más fuertes y cada
vez eran más y más fuertes, hasta que se convirtieron en gritos que se hacían
cada vez más y más intensos. Todos empezamos a preocuparnos por lo que podía
estar pasando en la habitación. Nos daba miedo que le pudiera estar
ocurriendo algo malo a Ulises, pero
ninguno se atrevía a entrar. En esos momentos el valor lo habíamos perdido
completamente. Todos empezamos a mirarnos, estábamos muy nerviosos, nadie se
atrevía a entrar, pero sabíamos que alguien lo tenía que hacer y pronto. Mire a
todos uno por uno, y cuando posé mi mirada en Roc, nuestras miradas
coincidieron. No hacían falta palabras para entendernos en ese momento, así que
vino hasta donde yo estaba, me cogió de la mano y los dos nos armamos de valor,
el poco que nos quedaba, y entramos en la habitación.
Nada más
encontrar, nos quedamos totalmente paralizados. Valeria estaba zarandeando a
Ulises y gritándole que se despertara. Estaba llorando, mucho. Después de
nuestros segundo se sock, fuimos corriendo hacia Valeria y la apartamos de
Ulises. Roc la cogió por la cintura y la separó de él y yo deposite a Ulises en la cama. Después de
acostarle, me dirigí hacia Val y Roc. Val estaba llorando muchísimo, entonces
entre Roc y yo, la dimos un fuerte abrazo para que se tranquilizara un poco, y
aunque le costo un poco al principio, poco a poco se fue tranquilizando, hasta
que dejo de llorar. Decidimos sentarnos en el sofá que había en la habitación y
que nos contara lo que había pasado para que se hubiera puesto así.
Ari: Val, ya que estas más tranquila, ¿nos
puedes contar que ha pasado para que te pusieras así?
Val: Pues, a ver, a lo mejor no me creéis,
pero lo que os voy a contar es lo que ha pasado, sé que cuando lo escuchéis va
ha parecer una tontería, pero es la verdad.
Roc: Val, tu cuéntanos, porque nosotros
te vamos a creer.
Ari: Es verdad Val, nunca nos has
mentido, ¿por qué lo ibas a hacer ahora?
Val: Vale. A ver, yo entre en la
habitación y cuando Roc se salió, yo me quede hablando con Ulises, intentando
que despertara o que reaccionara de
alguna forma y cuando ya me iba a ir de la habitación, una mano me agarro y
susurraba mi nombre una voz muy débil. Entonces me di la vuelta y me le encontré despierto, con los ojos
entrecerrados, pero me agarraba y susurraba mi nombre. Y claro, yo me emocioné
muchísimo y estaba muy contenta, pero de repente…
Valeria no
podía seguir hablando, se la habían nublado totalmente los ojos y la voz le
salía entrecortada, hasta un punto que no podía pronunciar palabra. Decidí
abrazarla, porque sabía que con eso siempre se calmaba aunque fuera un poco, lo
suficiente para que pudiera seguir contándonos la historia. Al cabo de varios
minutos lo conseguí. Valeria se había tranquilizado, así que siguió
contándonos.
Val: A ver, ¿por dónde estaba?
Roc: Te llegabas por cuando se había medio
despertado, pero paso algo.
Val: Si. Pues de repente cuando yo creía
que ya estaba fuera de peligro y que le iba a pasar nada, empezó a perder la
fuerza al hablar. Se le cerraron los ojos, la voz se le apagó y la mano con la
que sujetaba la mía fue perdiendo fuerza hasta que sin fuerza cayó en la cama.
A Valeria la
costaba seguir hablando, pero hizo un esfuerzo y prosiguió con la historia de
Ulises.
Val: Yo me puse muy nerviosa, primero
empecé moviéndole un poco, suavemente y susurrándole que se despertara, pero
poco a poco los nervios se apoderaron de mí y perdí el control. Empecé a
gritarle y a zarandearle bruscamente. Pero no era yo, eran mis nervios los que
actuaban por mí.
Note como
mientras nos lo contaba se la escapaba alguna lagrima, pero no le dio
importancia y consiguió terminar
Ari: Val, no te preocupes por eso, no eras
tú, es normal que pasara esto. Yo se que le quieres y no quieres perderle.
Roc: Eso. Pero lo que hay que hacer ahora
es ir a avisar a un médico y contarle lo que ha pasado.
Val: Roc, yo no me siento con muchas
ganas de contarlo otra vez, no creo que tenga fuerzas.
Cada vez
inundaban más y más lágrimas los ojos marrones de Valeria.
Ari: Tranquila Val, tu salte afuera a
tomar un poco el aire y te despejas. Y mientras Roc y yo hablamos con los
médicos y les contamos lo que tú nos has contado.
Val: Ari, muchas gracias, enserio.
Nos dimos un
abrazo y salimos de la habitación los tres a la vez. Valeria se dirigió a las
puertas de salida, en cambio Roc y yo fuimos a buscar al médico para contarle
todo lo sucedido apenas unos minutos.
Narra Roc.
Me dirigí
con Ari a buscar a un médico. Tras estar buscando unos minutos, lo encontramos
y le explicamos lo sucedido. Después de explicárselo, fuimos a la habitación
para que el doctor pudiera examinar a Ulises. Tras examinarlo cuidadosamente,
nos dijo que había dos noticias, una buena y una mala. La buena era que estaba
bien que hubiera reaccionado, eso significaba que no había daños cerebrales. La
mala era que se iba a tener que quedar un tiempo para seguir haciéndole pruebas
y para que despertara y que todo estuviera bien. Nos dijo que empezarían con
las pruebas en ese momento, así que le dimos las gracias y salimos de la habitación,
para ir con los demás que seguían en la sala de espera.
Nada más
llegar a la sala de espera, se levantaron todos y vinieron corriendo hacia
nosotros preguntando que como estaba Ulises. Estaban un poco alterados así que
primero les dijimos que se tranquilizaran y después les contamos todo lo que
había pasado, primero lo de Valeria y luego lo que nos dijo el doctor. Tras
habérselo contado, todos parecieron un poco más calmados. Estábamos todos muy
cansados y queríamos irnos a casa a descansar un poco, pero no queríamos dejar
a Ulises solo en el hospital por si pasaba algo, así que decidimos hacer dos grupos. Alan, Bruno, Roc, Katia y
yo decidimos quedarnos en el hospital para que los demás fueran a casa a
descansar un poco, así que Camila, Benja, Hugo, Val, Cintia, Iris, Daniela y
Amy fueron todos a casa de Daniela que era la que más cerca estaba del
hospital.
Narra
Daniela.
Los ocho nos
fuimos camino a mi casa que era la que más cerca estaba del hospital. Antes de
irnos del hospital hable con Ariadna para que nos tuviera informados si pasaba
algo.
Por el
camino decidimos para a comprar algo para comer ya que era la hora de cenar,
así que paramos en un supermercado que había cerca del hospital. Tras haber
comprado unas pizzas y unas bolsas de patatas, fuimos directos a mi casa. Una
vez allí, Iris, Cintia, Camila y Benja me ayudaron a preparar la cena. Mientras
tanto en el salón estaban Amy y Hugo, como no, los dos juntitos, hablando de
sus cosas. Busque con la mirada a Val, pero no la encontraba por ningún lado.
Decidí preguntarles a Amy y a Hugo que si sabían donde se había metido, porque
te una cosa estaba segura y esa cosa era que Val estaba en la casa.
Dani: Chicos, ¿sabéis donde esta Valeria?
Hugo: La vi entrar, porque iba delante de
mí, aunque iba muy callada la verdad. Supongo que estaría cansada.- se encoge
de hombros-
Dani: Gracias Hugo. Y tu amy, ¿la has visto
después de entrar en la casa?
Amy: Si, creo oírla decir que iba al baño
pero de eso ya hace un buen rato, por lo menos 10 minutos. Me extraña que no
haya salido de allí.
Dani: Muchas gracias Amy.
Y preocupada
se dirige al baño. Cuando está llegando a la puerta empieza a escuchar unos
sollozos que provienen del propio cuarto de baño. Llama a la puerta y de
repente los sollozos paran, pero nadie contesta. Vuelve a insistir golpeando la
puerta con los nudillos, pero nada. Decide hablar a su amiga que esta en el
baño.
Dani: Val, cariño, soy Dani, ábreme por
favor.
Val: No.
Dani: Pero, ¿por qué?
Val: No quiero hablar con nadie ni que
nadie me vea.
Dani: Si no sales, los demás van empezar a preocuparse y van a venir a ver qué
pasa y eso sería peor.
Val: Mejor te
dejo pasar, porque no quiero salir.
Valeria
quito el pestillo de la puerta para que pudiera entrar. Entre y me la encontré
sentada en el suelo con la cabeza entre las rodillas para que no la viera la
cara. Me senté a su lado y la di un abrazo, y cuando ya estaba más calmada me
conto que estaba así por Ulises, porque no quería que le pasara nada. Yo la
dije que recordara lo que nos había dicho el médico, que ya estaba fuera de
peligro. Ella lo recordó y saco una media sonrisa, con eso me bastaba. Sabía
que esta situación era muy difícil para ella. De repente, escuchamos un grito
que provenía de la cocina diciéndonos que la cena ya estaba que fuéramos a
cenar, y eso es lo que hicimos, pero antes Val se lavo un poco la cara para que
no se la notara que había estado llorando.
Narra Hugo.
Cenamos
todos juntos. Los chicos para que estuviéramos mejor intentaron hacernos reír
todo lo posible y gracias a eso la cena se hizo más amena. Cuando lo teníamos
todo recogido nos tumbamos un rato en el sofá a descansar que nos hacía falta,
porque después tendríamos que ir a relevar a Bruno, Roc, Alan, Katia y Ari.
Decidimos poner una película para no tener que pensar mucho en Ulises. Dejamos
que decidiera Val que era la que más afectada estaba por el tema. Eligio una
que se llamaba “La última canción” que era de amor. Justo cuando nos llegábamos
por la mitad de la película, en la parte más interesante empezó a sonar
“Pursuit of Happiness” ese era el móvil de Hugo. La llamada era de Alan. Hugo
lo cogió lo más rápido posible y descolgó.
Hugo: ¿Si?
Alan: Hugo, ¿sigues con todos en casa de
Dani?
Hugo: Si, ¿por?, ¿pasa algo?
Alan: Bueno, es que, el doctor acaba de
salir de la habitación de Bruno con las pruebas y nos ha dicho…
A Alan le
temblaba cada vez más la voz.
Hugo: Alan, dime. ¿No le habrá pasado nada
malo a Ulises no?
Alan: Esto… es mejor que vengáis y que os
lo explique otro, yo no tengo fuerzas para seguir hablando.
Hugo: Alan.
Alan cuelga
el teléfono. Los demás se me quedan mirando, porque estaba muy pálido y me
empezaron a preguntar que qué pasaba y que porque me habían llamado. Entonces les
conté mi conversación con Alan y decidimos ir lo más rápido posible al hospital
para que nos contaran que pasaba.
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Lo siento por no haber subido capítulos estos dos fines de semana pasados, he estado un poco liada, pero bueno el capítulo nuevo ya esta subido. Por cierto me gustaria que me siguierais en el twitter de la novela que es @TantasDeUna y aqui teneis mi correo por si os apetece comentar algo o hablar, es unahistoriadetantas97@gmail.com.
Por cierto, me gustaría que me siguierais en la novela :)
Bueno eso es todo, subiré otro capítulo el finde que viene :)
Besoos a tod@s :))