Narra
Valeria.
Colgué el
teléfono, y me entraron ganas de llorar, pero no de tristeza sino de felicidad.
Era mi madre la que me había llamado y no me esperaba para nada lo que me había
dicho, era una noticia genial, quería compartirla con todos, pero entraría
cuando se me hubieran pasado las ganas de llorar. Alguien, me toco el hombro despacio, y me giré, ya con
los ojos llorosos, sabía que no iba a aguantar mucho sin que me pusiera a
llorar como una magdalena. La que estaba allí era Ariadna, supongo que habría
salido porque me fui corriendo hacia afuera cuando me llamo mi madre. Me fue a
dar un abrazo, y ahí ya no aguante mas las lagrimas y me puse a llorar como una
desconsolada. Cuando ya me había calmado un poco, nos separamos, y sabía lo que
venía ahora, Ari me preguntaría que pasaba y no me equivoque, a los pocos
segundos de separarnos me lo pregunté.
Ari: Vale, sabes que puedes confiar en mí
y todo eso, asique cuéntame que pasa y porque te has puesto a llorar tanto. Ha
pasado algo?
Vale: Ari cariño, no ha pasado nada, es
más, es algo bueno, lloraba de felicidad.
Ari: Joe vale, ya me habías asustado. Pues
haber, si es tan bueno para que llores, cuéntame! Jajaja
Vale: Pues a ver, me ha llamado mi madre y
me ha dicho que Katia viene, pero que viene mañana! Tía, llevo sin verla, como
seis meses, desde navidades, y tengo unas ganas impresionantes de que venga.
Ari: Ay! Tía, que ilusión, a ver si viene
también Fanny, que me dijo que seguramente pasaraía el verano aquí con migo.
Vale: Y eso, me he puesto a llorar, pero de
felicidad, porque tengo unas ganas enormes de verla. Se lo tengo que contar a
los demás, no crees? A lo mejor no se acuerdan de ella las chicas.
Ari: Como no se van a acordar de Katia,
con las que mangamos la última vez que vino, dudo mucho que se hayan olvidado
de ella así por así. Pero los chicos no la conocen no?
Vale: Pues es verdad, no la conocen, mañana
se la presentare. Seguro que les cae muy bien.
Ari: Seguro, jajaja
Vale: Ahora vamos para adentro, que tengo
que compartir la noticia con todos.
Entramos en
el Mc Donalds gritando y con una sonrisa gigante en la cara, entonces todos nos
miraron y se empezaron a reír, esa fue la ocasión perfecta para contarles
que Katia venia mañana. Asique les dije
a todos que me prestaran atención y se lo conté. Los chicos querían que se la
presentara y las chicas todavía se acordaban de ella, por todas las risas que
nos habíamos echado la última vez que vino. Ya que estábamos, Ari les contó que
Fanny también vendría, pero que no sabía cuándo y que pasaría el verano aquí.
Narra
Cintia.
Me alegraba
mucho estar comiendo con todos el día que oficialmente empezaban nuestras
vacaciones. Me gustaba estar con los chicos, a algunos hacia un tiempo que los
conocíamos y nos llevábamos muy bien, esos eran Roc y su hermano pequeño Benja,
Hugo, Alan, Axel y Ulises. A Nathan le habíamos conocido desde el día que me
choque con él, desde entonces nos hicimos muy amigos y ahora viene casi siempre
con nosotros. Y bueno a Bruno le conocíamos de vista porque era muy amigo de
Alan, quedaban casi siempre juntos para hacer skate o ir con la bici a saltar.
Yo no sé que veía en Nathan, pero cada segundo que pasaba a su lado era el
mejor para mi, desde el día que le conocí me cambió la vida. Creo que me estaba
enamorando como me dijo Ari cuando lo hable con ella cuando le conocí. Porque
cada sonrisa, cada gesto suyo me enamoraba cada día más y más. Pero parece ser que el amor solo
era de mi parte, bueno, no se lo demostraba, pero él tampoco me demostraba si
sentía algo por mí, asique para no perderle como amigo, me callaba la boca y le
amaba en silencio, que era lo que mejor se me daba hacer. Yo sabía que tarde o
temprano, ese día llegaría, llegaría el día en el que no aguantaría más
esconder todo lo que sentía hacia él, y se lo tendría que decir. Pero yo
confiaba en que o bien, ese momento no llegara o tardara mucho en llegar o que
Nathan se diera cuenta de lo que pasaba o esperar a que se enamorar de mi.
Aunque dudaba mucho que la última opción pasara. Pero ahora eso me daba igual,
estaba teniendo el mejor día de final de curso, con mis mejores amigas y
amigos, con mi amor, aunque no fuera correspondido me daba igual con tal de que
estuviera cerca de mí, comiendo todos juntos entre risas y bromas, y con unas
notas que ni yo me creía, porque las había aprobado todas y me podía sacar el
graduado de secundaría. Me había constado mucho aprobarlas todas y aunque
alguna fuera con notas raspadas y las demás notas no pasaran del notable, me
daba igual, porque lo importante para mí era que había aprobado todas y pasaría
el verano de mi vida con mis amigos y amigas. Por cierto, que no os he hablado
de las notas de las demás, Valeria como siempre había sacado en todo
sobresalientes, a ella lo de estudiar era algo que se la daba muy bien desde
pequeña, Amy más o menos había sacado las mismas notas que yo, Ariadna tenía
las notas con algún sobresaliente y algún notable, pero estaban bastante bien
al igual que Daniela que las tenía parecidas a las de Ari, y las de Iris era
normales ni muy buenas ni muy malas. Asique como todas habíamos aprobado todas,
tendríamos nuestro esperado verano, ese que tanto habíamos deseado y que ya
teníamos planeado cada minuto.
Terminamos
de comer y nos fuimos a casa a dar las notas y a dejar las mochilas. Habíamos
quedado una hora después para ir a la playa y darnos unos baños y a celebrar
las notas, y que ya habíamos empezado las vacaciones de verano.
Me puse mi
bikini favorito, uno azul oscuro con detalles azul cian y naranja clarito, unos
shorts vaqueros, una básica de tirantes y unas chanclas. Cogí una mochila y
metí mi toalla, dinero por si decidíamos ir a algún sitio después de la playa o
por si me apetecía tomar algo o me entraba de repente el hambre y mis gafas de
sol. Me despedí de mis padres y me puse camino a la playa, no tarde mucho en
llegar, unos diez minutos ya que mi casa no estaba lejos de la playa. Cuando
llegue ya estaban algunos, pero todavía faltaba gente asique les esperamos para
meternos todos juntos en el agua. Cuando llegaron los que faltaban, estábamos
tomando un poco el sol y cuando estábamos ya todos en bañador nos fuimos
corriendo al agua. Teníamos unas ganas increíbles de tirarnos todos al agua así
que ni lo dudamos un momento. Estuvimos como una hora metidos en el agua,
jugando a hacer aguadilla, carreras, nadando o haber quien aguantaba más debajo
del agua. El agua estaba buenísima asique se nos paso el tiempo volando y
cuando nos dimos cuenta que ya estábamos suficientemente arrugados nos salimos
del agua. Tomamos un rato el sol y luego nos pusimos a jugar al futbol y al
vóley. Primero chicas contra chicos y ya después hicimos equipos mixtos. Fue el
mejor comienzo de vacaciones del mundo. Cuando empezó a oscurecer nos pusimos
cada uno rumbo a su respectiva casa. Habíamos quedado al día siguiente, pero
solo habíamos quedado las chicas, porque queríamos ir a recibir a Katia como
era debido y darla una buena fiesta de bienvenida.
Llegue a
casa y cené algo ligero y me fui a mi habitación. Me di una ducha para
relajarme un poco y para quitarme la sal del mar. Cuando salí me puse el pijama
y me tiré en la cama. Como no tenia sueño todavía me puse un rato la
televisión, pero no había nada interesante, así que decidí ponerme un poco de
música y coger el móvil para planear con las chicas la bienvenida de Katia que
haríamos mañana. Estábamos todas conectadas al whatsapp hablando como unas
locas de todos los detalles para que la fiesta fuera perfecta, como se notaba
que todas estábamos nerviosísimas y teníamos unas ganas tremendas de volverla a
ver. Al final decidimos quedar a las 10 de la mañana ya que no era mucho
madrugar, en la plaza para ir al supermercado a comprar unas pizzas para comer
todas juntas, unos refrescos, patatas fritas y algunas gominolas, ya que era la
comida preferida de Katia. Y después iríamos a casa de Valeria para prepararlo
todo y darla la sorpresa. Sabíamos que llegaría sobre la una, asique teníamos
tiempo de sobra para preparar todo. Nos despedimos por el chat y nos fuimos a
dormir, ya que mañana nos esperaba un nuevo día de vacaciones lleno de
emociones.
Narra
Valeria.
Me desperté
pronto ese día, supongo que los nervios no me dejaban dormir. Eran las 9 de la
mañana así que decidí ir a desayunar algo, un vaso de leche con unas galletas o
algo por el estilo. Después me duche y vestí. Había quedado con las chicas a
las 11 para preparar la fiesta de Katia. Quería que llegara ya porque la echaba
muchísimo de menos. Todavía quedaba una hora para las 11, asique me puse con la
tablet un rato, a ver una peli o alguna serie. Se me paso el tiempo muy rápido
y me fui a la plaza donde siempre quedábamos. Llegue la primera, cosa rara en
mí, pero las demás no tardaron en llegar ni cinco minutos, así que nos pusimos
camino al super a por las cosas. Una vez allí, nos recorrimos como unas veinte
veces cada pasillo decidiendo lo que teníamos o no teníamos que comprar.
Decidimos por una vez lo que teníamos que comprar, asique cogimos unas bolsas
de patatas, unas cuantas gominolas, unos refrescos, serpentinas, globos y
confeti. Vamos, lo que suele tener una fiesta. Pagamos todo y nos fuimos a mi
casa. Una vez allí, nos repartimos las tareas. Camila y Cintia hincharon los
globos, Daniela y Amy decoraron el salón y Ari, Iris y yo pusimos lo que habíamos
comprado en platos e hicieron algo de comida, unas pizzas y algunos sándwiches.
Una vez todo preparado, nos sentamos en el sofá agotadas, y después de estar
unos minutos haciendo el tonto y viendo la tele, aparecieron mis padres para
avisarnos de que se iban a buscar a Katia ya. Quedamos en que nos llamarían cuando
estuvieran cerca de casa para escondernos y darla una sorpresa.
A los quince
minutos empezó a sonar Scream & Shout
y era de mi móvil, mis padres. Todas se quedaron mirando y como ya estaba
super nerviosísima las grite: ¡VAMOS A QUE ESPERAIS! Asique nos escondimos cada
una en el sitio que habíamos acordado antes, solo quedaba esperar...
Narra
Katia.
Llegué a la
estación de autobuses, y cogí la maleta antes de dirigirme a donde me esperaban
mi padre y mi madrastra. Jajaja estaba muy contenta, hacía que no volvía allí desde
hace medio año. Lo echaba de menos, mucho. El barrio, los amigos y todo lo demás.
Afuera me encontré con el coche de mi padre, con ellos fuera del coche
esperando; asique fui corriendo a donde estaban a darles un abrazo porque les había
echado mucho de menos. Después de abrazarnos lo suficiente metimos la maleta en
el maletero y nos metimos en el coche. Teníamos unos quince minutos de camino y
lo pasamos hablando de lo que nos había pasado a cada uno durante el tiempo que
estuve con mi madre. Ya estábamos llegando, me acuerdo del barrio como si
hubiera pasado toda mi vida allí, no había cambiado nada.
Llegamos a
casa, donde viviría durante el verano, como siempre. Así que saque la maleta
del coche y subí corriendo a entrar para ver a Valeria, que era a la que más
echaba de menos. Abrí la puerta y…
No hay comentarios:
Publicar un comentario