Fui
pedaleando lo más rápido que pude, pero ella iba también muy rápido. No sabía
dónde iba, asique me limité a seguirla e intentar alcanzarla. Entre que ella
era muy rápida con la bici y yo estaba cansado todavía de las carreras que
habíamos estado haciendo antes, no la conseguía alcanzar, por eso, intente no
perderla. Estuve siguiéndola como cinco minutos, pero a mí se me hicieron
eternos, porque parecía que Ari no se cansaba y no iba a parar nunca. Empezó a
disminuir el paso cuando nos encontrábamos a las afueras del pueblo. Nos
habíamos recorrido todo el paseo marítimo y ya estábamos lejos del pueblo. Allí
había como una especie de muelle de madera, parecía que estaba abandonado y era
muy viejo. Vi que dejaba la bici y se sentaba en el borde con la espalda
apoyada en una columna de madera que sobresalía. Me acerque a ella después de
dejar la bici. Cuando me vio se giro para que no pudiera verla la cara, parecía
que estaba muy enfadada. La llame para que se diera la vuelta, pero me ignoraba
y seguía mirando el mar. Decidí cogerla suavemente de la cara y girarla para
que me mirara. Al principio creí que no iba a dejar que lo hiciera, pero
sorprendentemente, me dejo, sin oponerse. Y ya cuando me miraba, la abracé. Al
principio se quedó parada, pero luego me correspondió el abrazo. Fue un abrazo
de estos largos, que transmiten millones de sentimientos. La dije susurrándola
al oído que lo sentía, que sentía haberme portado tan mal con ella, que
últimamente no sabía que me pasaba, pero que estaba muy raro. Entonces ella me
dijo que me perdonaba y que sentía haberse ido así. Nos separamos y la di un
beso en la mejilla, después ella se recostó sobre mi pecho y yo la abracé. Nos
quedamos así un buen rato y en silencio. Los dos teníamos muchas cosas en lo
que pensar.
Tenía razón
en lo que la había dicho a Ari. Últimamente estaba muy raro, y creo que sabía
por qué era. Era por una personita que ahora mismo estaba recostada en mi
pecho. Desde que Nathan me la presentó, no era el mismo. El primer día que la
vi me quede sin palabras, y desde entonces la veo como algo más que una amiga, aunque creo que ella solo me ve como
un amigo o su mejor amigo que es lo que ahora mismo somos. Pero yo no quiero ser su mejor amigo, yo quiero ser su novio, para poder
besarla, abrazarla, mimarla, cuidarla… todas esas cosas. En ese mismo instante
se me ocurrió hacer una cosa. La miré y me puse a hablar con ella.
Bruno: ¿Ya estas mejor?
Ari: Si.
Bruno: Me alegro.
Me puse a
jugar con su pelo, era algo que me gustaba hacer, me relajaba. Me propuse poner en práctica mi
idea. Empecé a darla besos en la mejilla y me iba acercando a sus labios
dándola besos. Cuando estaba llegando ella se quitó y me miro. Nos pusimos a
reír los dos. Empecé a darla besos otra vez, esta vez, llegue hasta la comisura
de sus labios y se volvió a quitar. Lo intente un par de veces más hasta que se
giro.
Ari: ¿Me puedes explicar por qué me das
hoy tantos besos? ¿Y por qué te vas acercando a mis labios cada vez más?
Bruno: Me aburro, ¿te sirve la respuesta? –Dije
gracioso-
Ari: Pues no, sé que es por otra cosa.
Bruno: Y entonces, ¿por qué cosa es?
Ari: No lo sé. Dímelo tú.
Bruno: Te lo diría pero no puedo.
Ari: Venga Bruno, por favor, dímelo.
Bruno: Si me das un pico te lo digo.
Narra
Ariadna.
Me quedé de
piedra cuando Bruno me dijo que le besara. Yo en realidad me moría de ganas de
besarle, pero era mi mejor amigo. Solo eso.
Desde que
Nathan nos le presentó a mí y a las chicas, fue raro. Cuando nos dimos dos
besos sentí algo raro, como mariposillas en el estomago. Yo creí que eso solo
me iba a pasar la primera vez y que de ahí en adelante iban a disminuir; pero
no, me equivoqué, fuero a más. Cada vez que me abrazaba yo sentía más y más
cosas. Hasta que llegué a sentir un zoológico en mi estomago. Yo me estaba
enamorando de él, pero hacía tiempo, habíamos dejado claro que solo éramos
amigos, nada más. Ese momento fue como una puñalada, me sentí fatal cuando me
lo dijo, estuve varios días de bajón, dejé de ser yo, estaba ausente y no me
sentía nada bien. Pero algunos días después
me dije a mi misma que qué conseguía estando mal, que para eso tenía que estar
bien, pero yo no me sentía con fuerzas suficientes como para sentirme bien,
asique decidí poner una sonrisa en mi cara aunque no fuera verdadera y ya con
el tiempo, se vería lo que pasaba.
Estaba
ausente pensando en todo lo de Bruno, hasta que algo me sacó de mi embobamiento.
Era Bruno otra vez, que estaba dándome besos por décima vez. Pensé un momento. Si
tanto le quería porque no le besaba ya de una vez. Esta vez no me iba a separar
cuando estuviera cerca de mis labios. Ya se llegaba por la comisura de estos,
mi tripa iba a explotar y tenía un nudo en la garganta que no me dejaba casi
respirar besos por décima vez. Pensé un momento. Si tanto le quería porque no
le besaba ya de una vez. Esta vez no me iba a separar cuando estuviera cerca de
mis labios. Ya se llegaba por la comisura de estos,. Llego a besarme la
comisura de los labios, ahora llegaba el beso de verdad. Se estaba acercando,
le quedaban centímetros, ahora milímetros. Nuestros labios casi se podían rozar
y de repente, suena mi móvil y nos separamos de golpe. ¡Joder que oportuno! Siempre
en el mejor momento tiene que sonar. Le cogí lo más rápido que pude y sin mirar
quien era.
Ari: ¿Sí? ¿Quién es?
Alan: Ari, soy Alan. ¿Dónde os habéis
metido Bruno y tú? Lleváis como dos horas por ahí, y como no volvíais pensábamos que os había pasado algo.
Ari: Tranquilo Alan, no nos pasa nada. Solo
que nos hemos ido a dar una vuelta muy larga, estamos en el muelle viejo.
Alan: ¿Pero estáis tontos? ¿Hasta allí os
habéis ido? Si que hay que estar mal, ¡eh!
Ari: Si, jajaja.
Alan: Bueno, también te llamaba para ver
si venís y estamos un rato todos juntos.
Ari: ¡Claro! Ahora mismo vamos, tardamos
veinte minutos o así.
Alan: Tened cuidado, ahora nos vemos.
Ari: Chao
Alan: Chao
Colgué y se
lo dije a Bruno. Asique cogimos las bicis y nos pusimos camino al Skate Park,
dónde estaban los demás. Nos quedaba un largo viaje, ya que estábamos fuera del
pueblo. No me esperaba que el camino fuera tan callado. Siempre que iba con
Bruno, no parábamos de hablar. Pero en ese momento había mucha tensión entre
los dos por lo del supuesto beso. Ese que ni siquiera nos hemos llegado a dar.
El camino se
me hizo eterno, parecía que no llegábamos nunca. Había mucha tensión asique
ninguno habló.
Llegamos
donde estaban los chicos y las chicas. Estaban sentados en el suelo, tomando el
sol porque estaban empapados. Estaban Alan y Katia hablando y muy juntitos
entre ellos dos. Luego había un grupito compuesto por Amy, Cami, Benja y Hugo riéndose
y un poco más lejos estaban Valeria, Cintia, Iris, Daniela, Ulises y Roc. Estos
últimos estaban tumbados tomando el sol, pero a la vez estaban hablando. Yo me
puse a hablar con el grupito de Amy. Mientras
me sentaba con ellos miré a donde iba Bruno. Le vi que iba al grupito
contrario, supongo que no quería hablar conmigo, asique me centré en no pensar
en él y disfrutar de la tarde tan buena que tenía por delante. Les pregunte que
porque estaban tan mojados y me contaron lo de la guerra de agua. Yo me quejé
porque la hicieron sin mí. A mí siempre me había gustado mojarme y esas cosas,
me lo pasaba en grande, como una niña de tres años.
Después de
estar un rato hablando de cosas sin sentido; cosa que era normal en nosotros,
siempre acabábamos hablando de chorradas; los chicos se fueron a hablar un rato
entre ellos. No sé qué pensaban hacer pero me daban miedo, las ideas de los
chicos no eran las mejores, aunque nos lo pasáramos genial con ellos. Al rato
vinieron con nosotras y nos contaron su locura de plan. Querían hacernos un
espectáculo de saltos. Yo sabía que Alan y Bruno sabían más o menos lo que hacían, pero
Roc y Benja eran más de agua que de asfalto, asique no les veía yo mucho
haciendo saltos. Hugo, había saltado más de una vez pero no es que le gustara
mucho, pero sabía hacerlo. Y Ulises, es Ulises, es un malote, según él, asique
no se echaría atrás a la hora de hacer locuras.
Empezaron
Roc y Benja. Yo creía que se les iba a dar peor, pero se les daba bastante
bien. Tuvieron suerte, porque aunque se cayeron un par de veces no les pasó
nada, un par de rasguños. Los siguientes eran Alan y Bruno. De ellos me fiaba,
porque sabían lo que hacían y cómo hacerlo. Solo se cayeron una vez cada uno y
no fue nada, solo se llevaron un moratón de recuerdo cada uno. Solo quedaban
Hugo y Ulises. Estaban saltando cuando de repente los muy tontos decidieron
imitar a los bikers de internet. Se pusieron cada uno a un lado, uno enfrente
del otro y cogieron carrerilla con la bici para saltan. Lo que querían hacer
era, que mientras estaban en el aire cruzándose, chocarse la mano. Era algo muy
difícil, ni Bruno ni Alan lo habían conseguido todavía. Yo veía que esto iba a
salir mal, pero no sé porque, no dije nada, me abracé a Amy y esperamos a que
no pasara nada malo.
Narra Amy.
Estaban
realmente locos. No pensaba que se les ocurriría hacer cosa semejante a esta. Esperaba
que todo saliera bien, porque si le pasara algo a Hugo, me moría.
Los chicos
empezaron a coger carrerilla con las bicis. No quería mirar por miedo, pero a
la vez no podía apartar la vista de Hugo. Ya estaban a punto de saltar, no había
marcha atrás, asique solo quedaba rezar para que no les pasara nada malo y que
todo saliera bien. Saltaron y...
DIOOOOOOS! ¿Es en serio? ¿Aqui se acaba? NOOOO! ¿Y yo aqui toda intrigada? Que fuerte me parece, que fuerte! Bueno, yo espero hasta el proximo, que me he quedado con ganas de saber lo que pasa.
ResponderEliminarBESOS PRECIOSA
Sii, es en serio. Me encanta dejaros con la intriga, así teneis que leer el proximo capitulo y no me abandonais, jejeje.
EliminarOs tocara esperar hasta el viernes o el sabado jajaja lo se soy mala, me gusta muahahaha
Beeeesos guapaa
No me mates asi porfa dime que pasa lo necesito saber el proximo prontito bss guapa
ResponderEliminarLo siento pero de momento no puedo desvelar nada, te tocara esperar al proximo.
EliminarBesooos guapis