martes, 23 de abril de 2013

Capítulo 5


Fui pedaleando lo más rápido que pude, pero ella iba también muy rápido. No sabía dónde iba, asique me limité a seguirla e intentar alcanzarla. Entre que ella era muy rápida con la bici y yo estaba cansado todavía de las carreras que habíamos estado haciendo antes, no la conseguía alcanzar, por eso, intente no perderla. Estuve siguiéndola como cinco minutos, pero a mí se me hicieron eternos, porque parecía que Ari no se cansaba y no iba a parar nunca. Empezó a disminuir el paso cuando nos encontrábamos a las afueras del pueblo. Nos habíamos recorrido todo el paseo marítimo y ya estábamos lejos del pueblo. Allí había como una especie de muelle de madera, parecía que estaba abandonado y era muy viejo. Vi que dejaba la bici y se sentaba en el borde con la espalda apoyada en una columna de madera que sobresalía. Me acerque a ella después de dejar la bici. Cuando me vio se giro para que no pudiera verla la cara, parecía que estaba muy enfadada. La llame para que se diera la vuelta, pero me ignoraba y seguía mirando el mar. Decidí cogerla suavemente de la cara y girarla para que me mirara. Al principio creí que no iba a dejar que lo hiciera, pero sorprendentemente, me dejo, sin oponerse. Y ya cuando me miraba, la abracé. Al principio se quedó parada, pero luego me correspondió el abrazo. Fue un abrazo de estos largos, que transmiten millones de sentimientos. La dije susurrándola al oído que lo sentía, que sentía haberme portado tan mal con ella, que últimamente no sabía que me pasaba, pero que estaba muy raro. Entonces ella me dijo que me perdonaba y que sentía haberse ido así. Nos separamos y la di un beso en la mejilla, después ella se recostó sobre mi pecho y yo la abracé. Nos quedamos así un buen rato y en silencio. Los dos teníamos muchas cosas en lo que pensar.
Tenía razón en lo que la había dicho a Ari. Últimamente estaba muy raro, y creo que sabía por qué era. Era por una personita que ahora mismo estaba recostada en mi pecho. Desde que Nathan me la presentó, no era el mismo. El primer día que la vi me quede sin palabras, y desde entonces la veo como algo más que una  amiga, aunque creo que ella solo me ve como un amigo o su mejor amigo que es lo que ahora mismo  somos. Pero yo no quiero ser su mejor  amigo, yo quiero ser su novio, para poder besarla, abrazarla, mimarla, cuidarla… todas esas cosas. En ese mismo instante se me ocurrió hacer una cosa. La miré y me puse a hablar con ella.
Bruno: ¿Ya estas mejor?
Ari: Si.
Bruno: Me alegro.
Me puse a jugar con su pelo, era algo que me gustaba hacer,  me relajaba. Me propuse poner en práctica mi idea. Empecé a darla besos en la mejilla y me iba acercando a sus labios dándola besos. Cuando estaba llegando ella se quitó y me miro. Nos pusimos a reír los dos. Empecé a darla besos otra vez, esta vez, llegue hasta la comisura de sus labios y se volvió a quitar. Lo intente un par de veces más hasta que se giro.
Ari: ¿Me puedes explicar por qué me das hoy tantos besos? ¿Y por qué te vas acercando a mis labios cada vez más?
Bruno: Me aburro, ¿te sirve la respuesta? –Dije gracioso-
Ari: Pues no, sé que es por otra cosa.
Bruno: Y entonces, ¿por qué cosa es?
Ari: No lo sé. Dímelo tú.
Bruno: Te lo diría pero no puedo.
Ari: Venga Bruno, por favor, dímelo.
Bruno: Si me das un pico te lo digo.
Narra Ariadna.
Me quedé de piedra cuando Bruno me dijo que le besara. Yo en realidad me moría de ganas de besarle, pero era mi mejor amigo. Solo eso.
Desde que Nathan nos le presentó a mí y a las chicas, fue raro. Cuando nos dimos dos besos sentí algo raro, como mariposillas en el estomago. Yo creí que eso solo me iba a pasar la primera vez y que de ahí en adelante iban a disminuir; pero no, me equivoqué, fuero a más. Cada vez que me abrazaba yo sentía más y más cosas. Hasta que llegué a sentir un zoológico en mi estomago. Yo me estaba enamorando de él, pero hacía tiempo, habíamos dejado claro que solo éramos amigos, nada más. Ese momento fue como una puñalada, me sentí fatal cuando me lo dijo, estuve varios días de bajón, dejé de ser yo, estaba ausente y no me sentía nada  bien. Pero algunos días después me dije a mi misma que qué conseguía estando mal, que para eso tenía que estar bien, pero yo no me sentía con fuerzas suficientes como para sentirme bien, asique decidí poner una sonrisa en mi cara aunque no fuera verdadera y ya con el tiempo, se vería lo que pasaba.
Estaba ausente pensando en todo lo de Bruno, hasta que algo me sacó de mi embobamiento. Era Bruno otra vez, que estaba dándome besos por décima vez. Pensé un momento. Si tanto le quería porque no le besaba ya de una vez. Esta vez no me iba a separar cuando estuviera cerca de mis labios. Ya se llegaba por la comisura de estos, mi tripa iba a explotar y tenía un nudo en la garganta que no me dejaba casi respirar besos por décima vez. Pensé un momento. Si tanto le quería porque no le besaba ya de una vez. Esta vez no me iba a separar cuando estuviera cerca de mis labios. Ya se llegaba por la comisura de estos,. Llego a besarme la comisura de los labios, ahora llegaba el beso de verdad. Se estaba acercando, le quedaban centímetros, ahora milímetros. Nuestros labios casi se podían rozar y de repente, suena mi móvil y nos separamos de golpe. ¡Joder que oportuno! Siempre en el mejor momento tiene que sonar. Le cogí lo más rápido que pude y sin mirar quien era.
Ari: ¿Sí? ¿Quién es?
Alan: Ari, soy Alan. ¿Dónde os habéis metido Bruno y tú? Lleváis como dos horas por ahí, y como no volvíais  pensábamos que os había pasado algo.
Ari: Tranquilo Alan, no nos pasa nada. Solo que nos hemos ido a dar una vuelta muy larga, estamos en el muelle viejo.
Alan: ¿Pero estáis tontos? ¿Hasta allí os habéis ido? Si que hay que estar mal, ¡eh!
Ari: Si, jajaja.
Alan: Bueno, también te llamaba para ver si venís y estamos un rato todos juntos.
Ari: ¡Claro! Ahora mismo vamos, tardamos veinte minutos o así.
Alan: Tened cuidado, ahora nos vemos.
Ari: Chao
Alan: Chao
Colgué y se lo dije a Bruno. Asique cogimos las bicis y nos pusimos camino al Skate Park, dónde estaban los demás. Nos quedaba un largo viaje, ya que estábamos fuera del pueblo. No me esperaba que el camino fuera tan callado. Siempre que iba con Bruno, no parábamos de hablar. Pero en ese momento había mucha tensión entre los dos por lo del supuesto beso. Ese que ni siquiera nos hemos llegado a dar.
El camino se me hizo eterno, parecía que no llegábamos nunca. Había mucha tensión asique ninguno habló.
Llegamos donde estaban los chicos y las chicas. Estaban sentados en el suelo, tomando el sol porque estaban empapados. Estaban Alan y Katia hablando y muy juntitos entre ellos dos. Luego había un grupito compuesto por Amy, Cami, Benja y Hugo riéndose y un poco más lejos estaban Valeria, Cintia, Iris, Daniela, Ulises y Roc. Estos últimos estaban tumbados tomando el sol, pero a la vez estaban hablando. Yo me puse a hablar con el grupito de  Amy. Mientras me sentaba con ellos miré a donde iba Bruno. Le vi que iba al grupito contrario, supongo que no quería hablar conmigo, asique me centré en no pensar en él y disfrutar de la tarde tan buena que tenía por delante. Les pregunte que porque estaban tan mojados y me contaron lo de la guerra de agua. Yo me quejé porque la hicieron sin mí. A mí siempre me había gustado mojarme y esas cosas, me lo pasaba en grande, como una niña de tres años.
Después de estar un rato hablando de cosas sin sentido; cosa que era normal en nosotros, siempre acabábamos hablando de chorradas; los chicos se fueron a hablar un rato entre ellos. No sé qué pensaban hacer pero me daban miedo, las ideas de los chicos no eran las mejores, aunque nos lo pasáramos genial con ellos. Al rato vinieron con nosotras y nos contaron su locura de plan. Querían hacernos un espectáculo de saltos. Yo sabía que Alan y Bruno sabían más o menos lo que  hacían, pero  Roc y Benja eran más de agua que de asfalto, asique no les veía yo mucho haciendo saltos. Hugo, había saltado más de una vez pero no es que le gustara mucho, pero sabía hacerlo. Y Ulises, es Ulises, es un malote, según él, asique no se echaría atrás a la hora de hacer locuras.
Empezaron Roc y Benja. Yo creía que se les iba a dar peor, pero se les daba bastante bien. Tuvieron suerte, porque aunque se cayeron un par de veces no les pasó nada, un par de rasguños. Los siguientes eran Alan y Bruno. De ellos me fiaba, porque sabían lo que hacían y cómo hacerlo. Solo se cayeron una vez cada uno y no fue nada, solo se llevaron un moratón de recuerdo cada uno. Solo quedaban Hugo y Ulises. Estaban saltando cuando de repente los muy tontos decidieron imitar a los bikers de internet. Se pusieron cada uno a un lado, uno enfrente del otro y cogieron carrerilla con la bici para saltan. Lo que querían hacer era, que mientras estaban en el aire cruzándose, chocarse la mano. Era algo muy difícil, ni Bruno ni Alan lo habían conseguido todavía. Yo veía que esto iba a salir mal, pero no sé porque, no dije nada, me abracé a Amy y esperamos a que no pasara nada malo.
Narra Amy.
Estaban realmente locos. No pensaba que se les ocurriría hacer cosa semejante a esta. Esperaba que todo saliera bien, porque si le pasara algo a Hugo, me moría.
Los chicos empezaron a coger carrerilla con las bicis. No quería mirar por miedo, pero a la vez no podía apartar la vista de Hugo. Ya estaban a punto de saltar, no había marcha atrás, asique solo quedaba rezar para que no les pasara nada malo y que todo saliera bien. Saltaron y... 

4 comentarios:

  1. DIOOOOOOS! ¿Es en serio? ¿Aqui se acaba? NOOOO! ¿Y yo aqui toda intrigada? Que fuerte me parece, que fuerte! Bueno, yo espero hasta el proximo, que me he quedado con ganas de saber lo que pasa.
    BESOS PRECIOSA

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    1. Sii, es en serio. Me encanta dejaros con la intriga, así teneis que leer el proximo capitulo y no me abandonais, jejeje.
      Os tocara esperar hasta el viernes o el sabado jajaja lo se soy mala, me gusta muahahaha
      Beeeesos guapaa

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  2. No me mates asi porfa dime que pasa lo necesito saber el proximo prontito bss guapa

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    1. Lo siento pero de momento no puedo desvelar nada, te tocara esperar al proximo.
      Besooos guapis

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